Gizonduz

Logotipo institucional euskadi.net
Menú de Navegación

DESMASCULINIZAR

Publicado el 25 abril 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

José Ángel Lozoya Gómez .Miembro del Foro y de la Red de hombres por la igualdad.

Sevilla, abril de 2017

Si admitimos que el machismo es violencia y expresión relacional de la masculinidad, si aceptamos que la masculinidad se está convirtiendo en referente universal de la igualdad entre los sexos, si convenimos en que hombres y mujeres coinciden en el rechazo a la feminidad…tendremos que reconocerque los llamamientos a “feminizar”no incluyen la necesidad de“desmasculinizar” la cultura, la política, las conductas de hombres y mujeres, la socialización de los niños y las niñas…

A principios de siglo hablaba en una entrevista de la necesidad de“feminizar” el referente universal con el que educar a las generaciones futuras, porque la igualdad entre los sexos se estaba dando en torno a los modelos masculinos tradicionales. Las mujeres se estaban masculinizando para sobrevivir en un mundo hecho a la medida de los hombres; se incorporaban al espacio público sin que nosotros llenáramos los huecos que ellas dejaban en el espacio privado, huecos que seguimos sin llenar. Se trató de cubrir estos huecoscon políticas de igualdad, con apoyo a la dependencia y con la contratación de mujeres inmigrantes y ahora, con los recortes, se habla mucho más de feminizar la política que de feminizar a los hombres o hacer políticas feministas, como si fueracreíbleque los políticos puedan feminizar nada sin antes desmasculinizarse.

“Género”es una de esas palabras que se están desgastadode tanto adulterarlas. Aunque el concepto partía de una diferenciación binaria cada vez más cuestionada, el “género” nos permitió hablar de las expectativas y los mandatos sociales a los que se sometía a niños y niñas en función de sus genitales para naturalizar y reproducir relaciones de poder asimétricas entre hombres y mujeres. Durante un tiempo se usó “género”como sinónimo de mujer, hasta que se admitió que la masculinidad es otra forma de género que ayuda a comprender lo que la sociedad espera de los hombres. Pero esa confusión entre lo biológico y lo cultural (social) perduró y oíamos hablar indistintamente de hombres/mujeres o de género masculino/femenino. Esta confusión propició que se reivindicara la “igualdad de género”, olvidándonos de que la razón de ser delos géneros son unas relaciones de poder que dictan una forma particular de tener que ser en función de los genitales, de que no hay igualdad posible sin la desaparición de los géneros,y de que la alternativa pasa por erradicarlos y consensuar unos valores universales que permitan a cada persona la libertad de intentar inventarse a sí misma en la singularidad.

La confusión está tan naturalizada que hay quien dice estar a favor de la igualdad entre los sexos sin que los hombres dejen de ser masculinos y las mujeres femeninas, como si fuera posible separar los géneros de sus consecuencias. Hay incluso quien sostiene que esas diferencias son necesarias para que surja el deseo sexual, aunque sospecho que sobre todo hablan del deseo heterosexual.Pero justificar los géneros, una socialización masculina y femenina diferenciada,requiere aclarar qué sentimientos o conductas se consideran positivas en los hombres y negativas en las mujeres y viceversa, sin privilegios, desigualdades o violencias que atenten contra la diversidad sexual y de género.

Creía que había acuerdo en el movimiento de hombres por la igualdad en torno a la necesidad de deconstruir la masculinidad y de erradicarla. Desde ese compromiso he combatido los discursos sobre “nuevas masculinidades” o “masculinidades alternativas”.El post-machismo y el neo-machismo demuestran que lo nuevo no siempre es mejor: son dos ejemplos de la capacidad de adaptación del Patriarcado para que parezca que todo cambia aunque no lo haga; pero aunque solo sean los mismos perros con distinto collar, son las únicas “masculinidades alternativas”que pugnan por la hegemonía. Por eso, cuando oigo a algunos miembros del movimiento de hombres por la igualdad, a los que respeto, hablar de “deconstruirnos para reconstruir nuestras masculinidades”, o de promover“ masculinidades contrahegemónicas”, la necesidad de desmasculinizar me parece más necesaria que nunca. No sé de donde les sale esa necesidad de buscar una masculinidad alternativa, qué partes de la tradicional quieren conservar, qué les ata a la palabra masculinidad,ni si cuando hablan de deconstruirla lo que quieren es demolerla o reformarla.

Quienes hemos hecho una parte del camino de la deconstrucción de la masculinidad tenemos la responsabilidad de explicar cómo nos oprime la socialización de los hombres en el Patriarcado, el precio que pagamos por ir de machos por la vida o lo que nos cuestanlos privilegios. Tenemos que convencer a otros hombres de la necesidad del cambio y mostrar a las mujeres que no les conviene confundir“empoderamiento”con la interiorización del modelo masculino, sin darse cuenta de que su relación con la masculinidad va más allá de sufrir los privilegios de los hombres: Indira Gandhi, Golda Meir, Margaret Thatcher, Condoleezza Rice o Angela Merkel nos muestran que ser mujeres no las vacunó contra el Patriarcado o el machismo.

“Feminizar” y “desmasculinizar” son dos caras de la misma moneda. La primera nos habla de lo que debemos incorporar: cuidados, empatía…; la segunda de lo que tenemos que abandonar: privilegios, agresividad, competitividad…

Leer más

La masculinidad a través de la expresión artística

Publicado el 21 abril 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

El artista canadiense Andrew Salgado con residencia en Londres, interesado en la historia que hay detrás de cada persona, explora los conceptos de la masculinidad y la identidad a través de pinturas enérgicas, gestuales, emocionales, las cuales están compuestas de frotis -la extensión que se realiza sobre un portaobjetos de una muestra o cultivo con objeto de separar lo más posible los microorganismos para posteriormente ser observados bajo un microscopio- hábilmente colocados y goteos de pintura en aerosol. Logrando retratos psicológicos de personajes desgarrados por el dolor, la ansiedad y la frustración.

A los hombres se les ha inculcado que no deben llorar, no deben mostrar debilidad, en ellos no debe existir el lado sensible, pues son el género fuerte, el valiente, el que no se quiebra, pero ¿en verdad mostrando ser los rudos y no dejando expresar sus sentimientos, definen su masculinidad?

En términos generales lo que se entiende por la masculinidad es un cúmulo de atributos asociados al rol tradicional de la categoría varón, aquellas características que son imputadas al género, como lo son: la fuerza, la virilidad, el triunfo, la competencia, la seguridad, el no mostrar afectividad, que son resistentes, dominantes.

De manera que a lo largo de la historia hasta nuestros días, por lo menos en los países occidentales, los hombres, al igual que las mujeres, han sufrido una gran presión social para responder con comportamientos que se asocian a los roles asignados a su género.

La identidad masculina es algo que se construye con el aprendizaje y se nos ha enseñado que mientras más alejado se encuentre este concepto de la feminidad más masculino se considera.

 

 

Ver más

 

Leer más

No Nacemos Machos. Cinco ensayos para repensar el ser hombre en el patriarcado

Publicado el 18 abril 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

 

El tema que nos reúne, la deconstrucción de nuestra masculinidad patriarcal, es en varios aspectos sensible, polémico y nulamente abordado en nuestros espacios. Es justamente por esta última razón que hemos decidido, no sin urgencia, iniciar la compilación de una serie de escritos que empiecen a abrir este debate largamente pospuesto. Sólo así, mirando hacia el nosotros, podremos construir una masculinidad otra, libre de opresión y violencia.

No somos ilusos, no esperamos que este texto triunfe en su difusión o discusión entre los compañeros, que es a quienes va dirigido. Numerosas veces nos hemos encontrado con situaciones nefastísimas que no hacen más que afirmar que es urgente trabajar en otras masculinidades. Sin embargo tampoco perdemos la esperanza de reconocernos con compañeros sensibles, comprometidos a un cambio y dispuestos a realizar esta mirada otra hacia el nosotros. Creemos que asumirnos como hombres y aceptar nuestra condición de privilegiados en la sociedad patriarcal es un primer paso que no puede esperar más tiempo en darse.

ÍNDICE:

PRESENTACIÓN: LA MIRADA HACIA EL NOSOTROS. 9/Guadalupe Rivera

DESEMPEÑAR LA MASCULINIDAD. 15/ Robert Kazandjian

LAS FEMINISTAS NO SON RESPONSABLES DE EDUCAR A LOS HOMBRES. 23/ Cecilia Winterfox

LA MASCULINIDAD ESTÁ MATANDO A LOS HOMBRES: LA CONSTRUCCIÓN DEL HOMBRE Y SU DESARRAIGO 31/ Kali Halloway

HOMBRES ¿FEMINISTAS? 47 / Javier Omar Ruiz Arroyave

CUATRO CONSEJOS DESDE LA TRINCHERA DE LOS ALIADOS FEMINISTAS.  53 / Andrew Hernann

Puedes descargarlo íntegramente en Software Libre:

 

Leer más

Decálogo de buen uso del lenguaje de género en el deporte

Publicado el 13 abril 2017 en General |

Naiara Pérez de Villarreal en doce miradas. febrero 2017

Desde hace algunos meses ando enzarzada en un proyecto profesional relacionado con el mundo del deporte, y a medida que vamos profundizado en el desarrollo del mismo, me he topado de bruces con una realidad que intuía, pero de la que no tenía consciencia sobre su magnitud: la masculinización del lenguaje en el deporte.

Y es que la utilización que habitualmente se hace de este lenguaje está llena de estereotipos desde el punto de vista de género, resta méritos en los triunfos e invisibiliza en muchas ocasiones a las mujeres como consecuencia de los términos utilizados, remarcando la desigualdad en este ámbito.

No es la primera vez que denuncio la desigualdad entre mujeres y hombres en el deporte. Me estrené en este blog con el post  “Marca-das por la desigualdad en el deporte“ donde hice hincapié en el tratamiento desigual -y en ocasiones denigrante para la mujer- de la información de los medios de comunicación deportivos. Pero esta vez, aunque el tema de este post esté muy relacionado con la forma que tienen los medios de (in)visibilizar a las mujeres, intentaré darle un toque más constructivo, compartiendo conocimiento y aportando mi granito de arena.

Vamos a ello ;D

El modelo deportivo que tenemos en la actualidad, con muchos siglos de historia, fue construido por los hombres y para los hombres. Esta cuestión determina aún hoy el lenguaje utilizado en este ámbito, y en ocasiones, parece que hay interés por parte de ciertos sectores en perpetuarlo. La cultura deportiva femenina es más bien cosa del presente, y sobre todo, estoy convencida, del futuro.

Por otra parte, el lenguaje es un tema de vital importancia a la hora de producir cambios en la sociedad, ya que es el vehículo para el cambio en relación con los estereotipos de género asociados al deporte. Cambiar el lenguaje es cambiar la comunicación de la realidad y, ello puede modificar la percepción que tienen las personas, pudiendo llegar a lograr que la sociedad en general asuma estos cambios. No es casualidad que el lenguaje deportivo sea una de las dimensiones más importantes dentro de las políticas de Igualdad en el deporte, y un fuerte estandarte para lograr la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en este ámbito.

A todas y todos nos suenan algunos estereotipos desde el punto de vista de género, con expresiones del tipo “corres como una nena”, “salta como un hombre” o “es muy fuerte para ser mujer”, o la utilización de términos en género masculino cuando también se incluyen mujeres, como “la asociación de entrenadores de baloncesto”, “los árbitros” o “los dirigentes del club”. Esto contribuye a potenciar el “efecto ocultador” de la presencia de las mujeres en el deporte.

Por ello, y con ánimo de aportar mi granito de arena en buscar la equidad con el hombre en la denominación de la mujer como sujeto deportivo, mencionaré mediante un decálogo algunas orientaciones para un uso no sexista en el lenguaje deportivo, tanto en el oral como en el escrito. Estos 10 consejos están basados en mi propia experiencia y sobre todo en las recomendaciones de la UNESCO y otros organismos europeos y de ámbito nacional.

Leer más

Leer más

El movimiento de hombres por la igualdad. Mirada ecofeminista

Publicado el 11 abril 2017 en General, Grupos de hombres, Los hombres ante la igualdad |

HOMBRES IGUALITARIOS  Revista Digital de AHIGE

Alicia H. Puleo

El movimiento de hombres igualitarios es una necesaria y bienvenida reacción a las injusticias sexistas. Pero no es sólo eso. Desde mi perspectiva ecofeminista, creo que puede realizar una inestimable contribución a la lucha contra estereotipos de virilidad y modelos androcéntricos relacionados con actitudes destructivas hacia la naturaleza.

Antes de entrar en esta cuestión, me gustaría hacer una breve referencia, en primer lugar, a lo que veo como algunos de los riesgos inherentes al movimiento y, en segundo lugar, a lo que considero como uno de sus aspectos más prometedores. Le acechará siempre el peligro de sucumbir a ciertas inercias patriarcales: desplazar a las mujeres de los espacios propios conquistados con gran esfuerzo; invisibilizar las raíces feministas en los estudios teóricos; y seguir obedeciendo la norma patriarcal que dicta (como observaba ese sociólogo pionero que fue Josep Vicent Marqués) que “ser varón es ser importante”. A este último respecto, un buen test de feminismo real es examinar, por ejemplo, en una conversación, si el hombre que se declara feminista sabe callar, escuchar y aprender (en una palabra, dialogar verdaderamente) como lo hace, por lo general, una mujer. Es decir, no estar concentrado, mientras la otra persona habla, en pensar qué va a decir para impactar. Esta sencilla observación podría ser un buen auto-test para evaluar el grado de internalización de los ideales de igualdad conseguido por cada miembro gracias a la pertenencia a este movimiento.

Entre los numerosos e incuestionables aspectos positivos del movimiento de hombres por la igualdad figura el apoyo que brinda a las demandas feministas, un apoyo que puede facilitar mucho el cambio social. Con esta acción de honestidad y justicia, se une a lo que he llamado, hace tiempo, “la genealogía de hombres por la igualdad”.

Sin embargo, posee algo aún más inédito. A mi juicio, su enorme riqueza y originalidad reside en la realización de un examen crítico y constructivo de la identidad masculina desde dentro. Y ahí es donde veo la conexión con los objetivos del ecofeminismo en una época caracterizada por el cambio climático antropogénico patente y acelerado, la desertización, la pérdida de la biodiversidad, la contaminación ambiental… La profunda irracionalidad de la devastación medioambiental tiene causas tanto económicas como ideológicas. La globalización neoliberal revela la desmesura de un sistema económico que requiere crecer sin cesar para mantenerse. Toda consideración social o ecológica que implique alguna limitación del lucro es desestimada en nombre de la eficacia y la libertad. La publicidad se encarga de crear el tipo de individuos más convenientes para la aceleración del círculo de la producción y el consumo sirviéndose, a menudo, de estereotipos de género. La búsqueda del lucro como único objetivo propio de esta dinámica económica es una configuración moderna de los antiguos sesgos culturales del androcentrismo y del antropocentrismo extremo.

Androcentrismo es un concepto clave para la comprensión de la ideología patriarcal del dominio. El sesgo androcéntrico de la cultura proviene de la bipolarización histórica extrema de los papeles sociales de mujeres y hombres. En la organización patriarcal, la dureza y carencia de empatía del guerrero y del cazador se convirtieron en lo más valorado, mientras que las actitudes de afecto y compasión relacionadas con las tareas cotidianas del cuidado de la vida fueron asignadas exclusivamente a las mujeres y fuertemente devaluadas. En el mundo moderno capitalista, el antiguo deseo de poder patriarcal toma la forma de la búsqueda insaciable de dinero y el omnipresente discurso de la competitividad. Por esta razón, la crítica a los estereotipos masculinos y la propuesta de modelos alternativos son muy importantes para alcanzar una cultura ecológica y no violenta. Es hora de reconocer como valiosas las capacidades y actitudes de la empatía y del cuidado atento, enseñarlas desde la infancia a todos los seres humanos y aplicarlas no sólo a los individuos de nuestra especie, sino también a los ecosistemas y a los animales, hoy esclavizados y exterminados a una escala sin precedentes. En la causa de los animales subyace una ineludible redefinición de la masculinidad. Los varones que defienden a los animales no humanos son disidentes de lo que llamo orden patriarcal especista. Lo son, consciente o inconscientemente, al menos en ese aspecto.

Poder analizar la identidad de género desde la mediación del pensamiento crítico y del grupo de pares es una extraordinaria capacidad que augura excelentes resultados. En este momento histórico, el movimiento de hombres por la igualdad tiene mucho que aportar para que seamos iguales en un mundo sostenible.

Leer más