Publicado el 12 junio 2017 en General |

Célia Sadai en Afribuku

El domingo 5 de marzo de 217, la librería parisina “Les Mots à la bouche” acogía al historiador norteamericano Todd Shepard con ocasión de la publicación de su libro Descolonización masculina con la editorial Payot & Rivages. Este encuentro moderado por el librero Tarek Lakhrissi se desarrolló en un encrucijada de preguntas sobre sexualidad, género y política – un enfoque inédito en el contexto francés. Descolonización masculina prolonga a su manera el coloquio “La guerra de Argelia: el sexo y el horror”, coorganizado por Todd Shepard y Catherine Brun en 2014.

La derrota: surgimiento de una «vanguardia viril»

Descolonización masculina da cuenta del surgimiento de la extrema derecha en Francia durante la Independencia de Argelia a principios de los años sesenta y del discurso de humillación que la acompaña. El núcleo de esta ideología: la pérdida de la virilidad provocada por la humillación sufrida por el hombre blanco y político. Poco a poco, los antiguos miembros del OAS, grupo terrorista anti-descolonizador que defendía la Argelia francesa, desarrolla la idea de que el pueblo francés es afeminado y que necesita verdaderos líderes. Su visión es la de la revirilización del pueblo francés gracias a una vanguardia viril. Este argumento será utilizado para explicar la derrota de Francia en la Guerra de Argelia. Y para responder a ello, se cuestiona sobre la “fragilidad francesa”: ¿si los argelinos, “esos animales sin racionalidad”, han conseguido ganar la guerra, entonces cómo tiene que ser un hombre? Por su parte, el Frente de Liberación Nacional (FLN), movimiento político independentista argelino, explotó este argumento para explicar la tortura: el sadismo de losfranceses procedería de su falta de virilidad. Cuando el Movimiento Nacional Argelino (MNA) difundió las fotos de los cuerpos de argelinos/as torturado/as y humillados/das, el FLN se negó a hacerlo en favor de un relato de guerra heroico.

De este modo va componiéndose desde los años 60 una «Nueva derecha» consciente de la doble humillación de la victoria argelina y de “la invasión de Argelia en Francia”. En adelante, las violencias sexuales, las enfermedades venéreas y la criminalidad quedarán asociadas al argelino. Y la creación de la imagen de un ejército invasor que amenazaba a Francia corresponde a la necesidad formulada por los antiguos miembros del gobierno de Vichy, los antiguos miembros del OAS y por el mismo De Gaulle, de hablar de lo actual, del presente y dejas atrás la Historia de esta guerra. Para no tener que volver a enfrentarse a la derrota, Argelia tenía que convertirse en el chivo expiatorio.

Homoerotismo colonial y la imposible heterosociabilidad

Todd Shepard ve en esta batalla de virilidades un marco conceptual eficaz para la Guerra de Argelia y la sociedad francesa contemporánea. Tanto más cuanto que esta vanguardia, la de la Nueva derecha del Frente Nacional, se ensancha a largo plazo alrededor de personalidades como Antoine de Benoit, Dominique Venner, Renaud Camus (teórico de la Gran Sustitución) o Patrick Buisson, para quien “a los franceses les faltan un par de cojones”.

Sin embargo, el análisis de Shepard va más lejos al plantear la herencia colonial de un “homoerotismo francés hacia los árabes”, que enlaza virilidad y sexualidad. La invención del “hombre árabe” por parte de la extrema derecha francesa coincide con la publicación del manifiesto situacionista del FHAR (Frente homosexual de acción revolucionaria) en 1973, que se inspiró en el “Manifiesto de las 343 guarras” sobre el derecho al aborto voluntario: “Somos más de 343 guarras. Los árabes nos han dado por el culo. Estamos orgullosas de ello y lo repetiremos”. La continuación a esto fue la puesta en circulación de la revista “3 millones de pervertidos: los árabes y nosotros”. Para Shepard la referencia a “dar por culo” cuestiona el lazo entre racismo y fetichismo colonial, dentro de la lógica del “orientalismo sexual” descrito por Edward Said. En la Argelia musulmana la heterosociabilidad es extraña para los franceses, que imaginan con una Argelia sin velo, los franceses que tras el golpe de Estado en 1958 les quitaron a la fuerza el velo a las mujeres musulmanas.

Así pues, el racismo anti-argelino se extiende a la integración de los argelinos en la comunidad homosexual “como consecuencia de la miseria sexual”, fantasía alimentada por autores populares como Rachid Boudjedra, Tahar Ben Jelloun o más recientemente Kamel Daoud o la feminista Fadhela M’Rabet. La etapa siguiente fue por supuesto la violación de las mujeres. Shepard evoca a este respecto la película Dupont Lajoie y el asunto de la “violación de Brigitte”, cuyo culpable egipcio se había convertido rápidamente para todos en un culpable argelino. Y añade que es como en lo referente a los terroristas hoy en día.

El “hombre árabe”: ¿un chivo expiatorio?

En la película de Carole Roussopoulos dedicada a la historia del Movimiento de liberación de las mujeres (MLF), la Guerra de Argelia es descrita como una revolución antiimperialista que inspiró la creación del MLF en mayo del 68 – desde la humillación a los policías sin virilidad hasta los alaridos guturales que toman prestado de las mujeres argelinas. ¿Cómo se agotó ese referente revolucionario?

En la Francia contemporánea post-atentados, “el hombre árabe” permanece como una figura a la que se señala incansablemente. Los medios de comunicación se apropian de ella a golpe de semiótica del terror, con titulares que nos presentan a los nuevos “rostros de la monstruosidad” e incluso reproducen las fotografías de hombres supuestamente “árabes”, por lo tanto culpables, archivos JPEG sacados directamente de los servicios de inteligencia.

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