Publicado el 3 octubre 2018 en General |

Madrid, 2 oct. 18. AmecoPress.- En muchas ocasiones el cine ha ayudado a eliminar los prejuicios de la sociedad, pero mitos como el del “amor romántico”, muy recurrente en la ficción, ofrecen a la población adolescente una idea equivocada y machista del amor. Además, el 87% de las personas guionistas son hombres, algo que fomenta la representación de los habituales tópicos femeninos y la sexualización de las mujeres.

En la sociedad actual, el cine es uno de los medios con mayor capacidad de difusión. Desde sus orígenes ha tenido la habilidad de cambiar actitudes, estilos de vida y pensamientos de la sociedad, influyendo así en nuestra percepción de la realidad y en nuestras pautas de consumo, determinando lo que está “de moda” o lo que “está bien”.

El cine es capaz de eliminar prejuicios y fomentar la aceptación de lo diferente. Por ello, si el cine ofrece una visión positiva de algún colectivo o conducta, los espectadores y las espectadoras acabarán aceptando esas cuestiones.

Por ejemplo películas como “Brokeback Mountain” ayudan a que la homosexualidad deje de ser un tabú. También se ofrece una nueva visión sobre la ruptura familiar e incluso sobre el adulterio en cintas como “Memorias de África” o “Los puentes de Madison”. O sobre la eutanasia con filmes como “Million Dollar Baby” o “Mar adentro”.

A pesar de esos filmes, hoy en día la mayoría de las películas se centran en los asuntos de blancos, no transgénero, heterosexuales, masculinos y sin discapacidad alguna. Se supone que el cine es el reflejo de la sociedad, por ello es muy importante que se adopten medidas inclusivas de género, raza o sexualidad, entre otras.

El cine adolescente y la violencia machista en la juventud

Si el cine influye en la sociedad, lo hace aún más en la población adolescente. Películas como “Tres metros sobre el cielo” ofrecen a las adolescentes una idea del amor en el que todo vale, en el que si no duele o si no hay celos no es amor, en el que hay que acatar todo lo que diga su pareja por miedo a que las dejen. De esta manera se representa una idea de dependencia y unas prácticas amorosas que pueden llegar a ser tóxicas y que son dañinas para la mujer e incluso para el hombre, puesto que se transmite la idea de una masculinidad alfa que los adolescentes creen que deben asumir.

Muchas jóvenes en la actualidad creen firmemente en el mito del “amor romántico”, uno de los más peligrosos. Esta idea asegura que el amor es capaz de reformar a los “chicos malos”. Lo que termina justificando toda clase de comportamientos violentos, supuestamente, por amor.

Este modelo se suma a los mitos de “la media naranja” o “el príncipe azul”, que contribuyen a reforzar los roles de género creando mujeres pasivas, frágiles y delicadas, y hombres activos, protectores y dominantes, promoviendo de esta manera la desigualdad entre hombres y mujeres.

La representación de las mujeres en el cine

La vertiente más predominante, genérica y habitual en el cine siempre ha sido representar a las mujers en roles de subordinación asignados por una sociedad patriarcal y desigual. De esta manera, los protagonistas de las películas son mayoritariamente masculinos y representan ese concepto de héroe salvador de la humanidad. Tal y como afirma María Castejón, Doctora en Historia, profesora, investigadora y crítica de cine, “los roles de las mujeres en el cine se han basado en esperar a ese héroe para finalmente ser su trofeo”.

Aunque también podemos encontrar gloriosas excepciones de mujeres heroínas con papeles protagonistas como Escarlata O’hara (“Lo que el viento se llevó”) y en el cine actual con Katniss Everdeen (“Los juegos del hambre”), Diana (“Wonder Woman”), Furia (“Mad Max: Fury Road”), “Thelma y Louise” o “Frida”. También en películas de animación como “Brave” o en las series “Big Little Lies” o “El cuento de la criada”.

Muchas jóvenes en la actualidad creen firmemente en el mito del “amor romántico”, uno de los más peligrosos. Esta idea asegura que el amor es capaz de reformar a los “chicos malos”. Lo que termina justificando toda clase de comportamientos violentos, supuestamente, por amor.

Este modelo se suma a los mitos de “la media naranja” o “el príncipe azul”, que contribuyen a reforzar los roles de género creando mujeres pasivas, frágiles y delicadas, y hombres activos, protectores y dominantes, promoviendo de esta manera la desigualdad entre hombres y mujeres.

La representación de las mujeres en el cine

La vertiente más predominante, genérica y habitual en el cine siempre ha sido representar a las mujers en roles de subordinación asignados por una sociedad patriarcal y desigual. De esta manera, los protagonistas de las películas son mayoritariamente masculinos y representan ese concepto de héroe salvador de la humanidad. Tal y como afirma María Castejón, Doctora en Historia, profesora, investigadora y crítica de cine, “los roles de las mujeres en el cine se han basado en esperar a ese héroe para finalmente ser su trofeo”.

Aunque también podemos encontrar gloriosas excepciones de mujeres heroínas con papeles protagonistas como Escarlata O’hara (“Lo que el viento se llevó”) y en el cine actual con Katniss Everdeen (“Los juegos del hambre”), Diana (“Wonder Woman”), Furia (“Mad Max: Fury Road”), “Thelma y Louise” o “Frida”. También en películas de animación como “Brave” o en las series “Big Little Lies” o “El cuento de la criada”.

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