Publicado el 19 diciembre 2018 en General, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

 

Foto. Alejandro Ruesga/Atlas.

Erik Pescador .El Pais

Dejemos de poner el foco en las mujeres que miran atrás con miedo y revisemos por qué los hombres se sienten con derecho a provocarlo.

Laura Luelmo ya nunca más tendrá que mirar atrás con miedo o preocupación porque sencillamente ya no está en este mundo. Es tremendo que la única forma en que una mujer no reciba agresión o intento de agresión de un hombre a lo largo de su vida sea no estar en este mundo.

Resulta especialmente doloroso que a estas alturas del siglo XXI todavía no nos hayamos dado cuenta de que las agresiones sexuales, las violaciones y las muertes machistas comienzan y acaban en el agresor, no con la víctima.

Basta ya de culpabilizar y responsabilizar a las mujeres de las agresiones que sufren por parte de los hombres y de aquellas personas que creen que las mujeres no pueden ser o vivir más allá del mandato patriarcal, que una minifalda, unos pantalones cortos o caminar sola es el motivo de que sufran agresiones. Basta ya de personas ciegas que no son capaces de ver que la violencia es responsabilidad de quien la ejerce, no de quien la recibe.

¿Desde qué criterio moral somos capaces de preguntarle a una chica antes de salir de fiesta si le parece que esa ropa que lleva es adecuada o demasiado provocativa? Y sin embargo no hacemos ningún comentario ni prevención a los hombres y a los jóvenes que van a salir esa misma noche porque ellos tienen el salvoconducto de la masculinidad tradicional.

Siento miedo y vergüenza cuando veo hordas machistas que vuelven a ponerse en pie capitaneadas por Trump, Bolsonaro y otros líderes del neoliberalismo, neonazismo, fascismo y machismo de siempre. Y todavía me asusta más ver la proliferación de las manadas y de la ideología que las sostiene; pero me produce terror el silencio cómplice de muchos hombres jóvenes y no tan jóvenes.

Estamos en tiempos de cambio, por eso quizás aparecen esos reveses tan brutales del patriarcado y su soldado, el machismo, evidenciados en la ocupación del cuerpo de las mujeres y sus vidas. Son tiempos para la reflexión, pero también para la acción educativa, para el cambio, para la prevención y no solamente para asustarnos cuando la herida ya se ha producido.

Leer completa

Leer más