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LOS HOMBRES NOS MANIFESTAMOS CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA. 21 DE OCTUBRE

Publicado el 18 Octubre 2017 en General, Grupos de hombres, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

Toni Soler
Miembro de la Comisión de violencia de género de AHIGE| 13 Oct, 2017 |

Según los datos oficiales, desde 2003 se han producido en nuestro país 911 víctimas por violencia de género. Esta cifra solo es la punta del iceberg de otras muchas formas de violencia contra la mujer que son mucho más sutiles, menos visibles para la población en general. Los motivos que originan estas violencias hunden sus raíces en nuestra propia cultura.

TOMA PARTIDO: EL SILENCIO NOS HACE CÓMPLICES

El 21 de octubre de 2006 se celebró en Sevilla, bajo una convocatoria unitaria de todo el movimiento de hombres por la igualdad, la primera manifestación de hombres contra la violencia machista celebrada en España. Desde entonces, año tras año, más y más hombres rompen su silencio, el miedo y la supuesta “solidaridad machista” para salir a la calle. No queremos que la violencia machista nos atenace. Nos reunimos en ruedas en las que los hombres nos damos la mano solidariamente para escuchar un manifiesto de repulsa contra la violencia machista mientras unas velas nos recuerdan a las mujeres asesinadas ese año.

Queremos dejar claro que, como dijo José Saramago, la violencia de género es un problema de los hombres que sufren las mujeres y que por tanto, como hombres, tenemos una responsabilidad especial en hacer frente a la violencia. No es el protagonismo el que nos mueve, sino dejar de ser cómplices de la violencia machista.

Que el silencio no te haga cómplice, asiste acompañado de tus familiares y amistades a la rueda de hombres que se convoca en tu población y muestra claramente tu posición y tu firme voluntad para erradicar esta violencia. Si en tu población no hay convocada una Rueda de Hombres, nosotros te apoyamos en su convocatoria.

Los medios de comunicación visualizan los casos de violencia hacia la mujer más espeluznantes y brutales: los asesinatos. Esta información que se produce generalmente de forma puntual ayuda a que buena parte de la sociedad los perciba como casos aislados que se producen en el seno de la pareja en un momento de locura, por el excesivo consumo de alcohol o drogas, por una niñez traumática o por la actitud de la mujer hacia el hombre. No es cierto, ninguno de estos supuestos justifican la perdida momentánea del control masculino sobre sus actos.

PROPICIAR EL CAMBIO

Las leyes favorecen la igualdad, pero no son suficientes, por si solas no van a producir el cambio social que todos deseamos, los hombres debemos renunciar a los privilegios que la sociedad nos ofrece por el mero hecho de ser hombres. Tenemos que identificar esos privilegios y renunciar a ellos. Por ejemplo, al supuesto sentimiento de superioridad del hombre sobre la mujer, acabar con la misoginia y/o la exaltación de la virilidad masculina. Debemos aprender a identificar las formas más sutiles de violencia en el hogar, en el trabajo, en la calle, evitando el uso del lenguaje sexista, los chistes machistas, las opiniones que algunos pronuncian en voz alta sobre el cuerpo de las mujeres sin conocerlas de nada. Debemos ser menos tolerantes con estos comportamientos.

El reto ya no es que los hombres digamos que estamos a favor de la igualdad con las mujeres, debemos practicar diariamente la igualdad en nuestra vida cotidiana, en las tareas del hogar, en el cuidado y la educación de nuestros hijos e hijas, también en nuestro propio cuidado. Son tareas que, al realizarlas, nos harán crecer como persona y mejoraran nuestras relaciones de pareja, con nuestras hijas e hijos y con el resto de personas que nos rodean.

La violencia no es algo inherente al hombre. Con esfuerzo constante y consciente, podemos controlarla, podemos modificar nuestros impulsos, nuestra educación. Participando con otros hombres, reuniéndonos, reflexionando sobre nuestros comportamientos y sentimientos; y viendo, con la ayuda de otros hombres, cómo podemos modificarlos para contribuir entre todos a la construcción de una sociedad más igualitaria.

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Las cárceles y perspectiva de género

Publicado el 12 Octubre 2017 en General |

Manuel Buendía Tercero.  Un relato de ficción sobre un tema esencial en su blog de masculinidades.

Es un tema bio-sico-sociocultural muy real, como la vida misma. Cualquiera que se acerque a las cadenas de televisión matinales con mirada de género se dará cuenta fácilmente de algo curioso: a lo largo de toda la mañana van presentando una batería, colección, sarta, de hombres malos , violadores, estafadores, miembros de mafias, corruptos, asesinos de género, abusadores, … los programas son presentados por mujeres y va todo dirigido a un público mayoritariamente femenino. Así todos los días. Esto es lo que consumen consciente o inconscientemente de una manera machacona. (Empieza la ficción).
 
 
¿Hasta dónde podemos rebajar la edad para exigir responsabilidades penales de un delincuente?

Una joven de quince años, llamada Adela, debatió en su clase sobre la delincuencia juvenil y el respeto a las leyes.

-¿Con meterles en la cárcel solucionamos el problema? ¿Qué les ocurre a los chicos de mi edad?- preguntó en alto.

En clase de ética habían debatido sobre los límites de edad para meter a un joven en la cárcel. Habían leído que en Argentina quieren rebajar la edad penal de 16 a 14 años, para igualarla a muchos otros países de Europa. Sucedió un caso de asesinato de un joven de 14 años cometido por otro “motochorro” de 16 años. Llaman así al típico matón que roba desde una moto. Usan a su edad todo tipo de armas, incluidas las de fuego. En esa ocasión se les fue de las manos y saltó a los medios de comunicación.

Se enteraron en clase de que la edad penal varía de unas naciones a otras. Mientras que en Bélgica o Luxemburgo la edad penal no comienza hasta los 18 años, en la mayoría de Europa, incluida España, es a los 14, y en Inglaterra es a los 10 años.

Parece increíble que en los EEUU, según los Estados, el límite se encuentra entre los 7 y los 10 años.

En Suiza es el ejemplo más llamativo de Europa con los 7 años.

-¿Como puede ser?- se repetía con las manos en la cabeza. Ella tiene un hermano de esa edad y no se puede imaginar qué tipo de delitos podría cometer su hermano para que le metieran en la cárcel.

Sin embargo, lo que le llamó más la atención a Adela, y parece que no fue la única, es que de los casi veinte mil jóvenes del Registro de Sentencias de Responsabilidad Penal de los menores de España, releyeron un resumen del informe, el 84% de ellos son varones y un 16% de menores son chicas ¡Esta brecha les pareció muy grande!

Es cierto además que si nos atenemos a los casos más graves, es decir, aquellos con violencia extrema, tales como violaciones a mujeres o asesinatos, el porcentaje de hombres (o niños) es mucho mayor.

– ¿Tan poca gente se da cuenta de esto?- seguía preguntándose como si fuera algo que nunca se piensa o se da por hecho que está igualado hombres y mujeres, o lo que es peor, se da por hecho que tiene que ser así.

– ¿Qué les pasa a los chicos de nuestra edad? ¿Nos estamos acostumbrando a los matones, a los macarras del barrio, a los abusadores, al chulito de la clase que permanentemente llama la atención o se hace el gracioso, asumimos que es algo normal o propio de los tíos, del instinto masculino?- seguía en su perorata.

– ¿Por qué cuando se habla de educación, no se tiene en cuenta las necesidades de cada chica y de cada chico, atendiendo también a la educación específica de los modelos de unos y de otras?- seguía insistiendo (supongamos que termina aquí la ficción).

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“El objetivo es que en el futuro declararse como feminista sea redundante”

Publicado el 6 Octubre 2017 en Feminismos, General |

En su primer viaje a España, la escritora nigeriana repasa la importancia de la lucha contra el machismo y el racismo con la que trufa sus obras

“Antes daba más vergüenza ser abiertamente racista, pero con este presidente puedes serlo sin problema”, opina Chimamanda Ngozi Adichie sobre Trump

El género de la ficción realista alcanza una nueva dimensión cuando quien nos transporta a su imaginación para contar la realidad del mundo es la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria, 1977). A día de hoy, sus novelas basadas en personajes ficticios conectan con la realidad de tal modo que hasta Beyoncé las ha utilizado para crear hits donde los mensajes feministas son ritmo para el cuerpo y conocimiento para la cabeza.

En su primera visita a España, Ngozi Adichie ha refrendado lo que sus célebres charlas TEDx, cuyas visitas se cuentan por millones en Internet, venían demostrando: su gran capacidad para tratar problemas universales a través de historias personales. El Centre de Cultura Contemporània de Barcelona ha sido el escenario elegido por la editorial Penguin Random House para hospedar una charla que llenó las 700 plazas del auditorio.

Tanto en el encuentro previo con periodistas como en la charla posterior, la escritora nigeriana lanzó varias de las claves que la han colocado como una de las referentes a la hora de hablar de racismo, machismo y la intersección entre ambas discriminaciones que espera desaparezcan lo antes posible. “Mi objetivo es que declararse como feminista sea algo redundante, que todo el mundo lo pueda decir sin tener miedo a lo que digan”.

Ngozi Adichie tira constantemente de historias personales para explicar sus ideas, como que “hay mucha gente que es feminista sin definirse con esa palabra”. La nigeriana, que creció en el seno de una familia de seis hermanos en Nsukka, encaja a su madre en esa categoría. “Ella fue nombrada decana de su facultad, la primera en la historia. Cuando llegó al puesto y vio un cartel en su mesa que ponía ‘decano’ en vez de ‘decana’, uno de los trabajadores del centro quiso quitarlo, algo a lo que mi madre se negó. Ella no quería que se pensaran que su trabajo iba a ser diferente del de los hombres que estuvieron allí anteriormente”.

Cuando años después Chimamanda se trasladó a estudiar a los Estados Unidos, explica como una compañera feminista de allí criticó lo que hizo su madre. “Con algunas acciones hay que tener en cuenta el contexto, porque ese gesto sí fue feminista”, asegura.

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Krzysztof Charamsa contra las masculinidades sagradas

Publicado el 4 Octubre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

Octavio Salazar. 03/10/2017. The Huffington.post

El patriarcado no es solo una estructura de poder o un sistema que reparte de manera asimétrica derechos y oportunidades en función del sexo, sino que es también, y ante todo, un orden cultural. Es decir, el patriarcado ha necesitado siempre y continúa necesitando hoy un andamiaje construido sobre discursos, imaginarios y relatos colectivos en los que sostener el binomio supremacía masculina/subordinación femenina. A lo largo de la historia los hombres han ido construyendo narraciones que han sido determinantes en la configuración de las subjetividades de unos y de otras. Ahí está la mitología clásica como buena muestra de cómo entender por ejemplo la masculinidad heroica y violenta. Estos relatos fueron posteriormente asumidos y multiplicados por las religiones, muy especialmente por las monoteístas, que han sido las que no han duda en santificar los “pactos juramentados” entre varones. El dios hombre ha servido para avalar la absoluta monarquía masculina y ha justificado la expulsión de Eva no solo de paraíso sino también de los espacios comunes en los que no debería tener ni voz ni palabra.

 

En esa construcción de las masculinidades sagradas, tal y como las define con acierto el teólogo Juan José Tamayo, ha sido esencial la expulsión a las afueras de quienes rompían con la norma heterosexual y, en consecuencia, con los pilares de un orden hecho a imagen y semejanza de los patriarcas. De ahí que la homofobia haya sido y sea un componente esencial en la construcción de una masculinidad hegemónica que tradicionalmente han considerado traidores a los que se apartaban del régimen heteronormativo. No hace falta recordar aquí cómo la homosexualidad ha sido pecado, delito y enfermedad: las tres grandes herramientas de poder disciplinario mediante las que en una sociedad se marca lo que vale y lo que no, quien está dentro y quién fuera.

A estas alturas del siglo XXI, y cuando las sociedades han ido superando en gran medida esos lastres homófobos, resulta especialmente alarmante y doloroso que la Iglesia Católica continúe manteniendo sus dogmas tradicionales y no se haya movido ni un centímetro con respecto a lo que siempre ha pensado de quienes han hecho uso de su libertad afectiva y sexual. Una discriminación que, lógicamente, está muy ligada al mantenimiento de las mujeres en un estatus devaluado con respecto a los hombres. Al final la homofobia, en un sentido amplio, no es otra cosa que la expresión radical del rechazo a lo femenino, a lo que se identifica con las mujeres. De ahí el valor simbólico de un insulto tan habitual entre varones: eres un maricón, un mariconazo, una nenaza.

Como tampoco el Papa Francisco ha sabido remover con valentía esos lodos, tiene tantísimo valor el testimonio que nos ofrece Krzysztof Charamsaen su libro La primera piedra.

Charamsa, que estaba situado en uno de los más altos escalones del poder eclesiástico – era oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe – saltó a todos los medios cuando en 2015 hizo pública su homosexualidad y presentó a su pareja. El Vaticano reaccionó expulsándolo y tratando de silenciar el asunto. Sin embargo, el efecto fue el contrario: la experiencia de este sacerdote polaco servía para sacar a la luz la enorme responsabilidad de la Iglesia Católica en mantener la humillación de tantos seres humanos a los que desprecia por razón de su orientación sexual.

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“Hay que llamar al orden a los hombres que, bajo el camuflaje de la fiesta, justifican la agresión”

Publicado el 29 Septiembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

Carmen Bachiller. el diario.es

El profesor y médico forense aboga por “responder” al machismo que lleva a la mujer a creer que la violación en cita no es “reprobable” sino una lógica de la “hombría”

Hablar de “feminazis” o de “denuncias falsas” es, a su juicio, una “reacción” del machismo para preservar sus privilegios frente al avance de la igualdad hombre-mujer.

Miguel Lorente (Serón/Almería. 1962) es profesor titular de Medicina Legal de la Universidad de Granada además de médico forense. Fue delegado del Gobierno para la Violencia de Género y en una entrevista con  eldiarioclm.es analiza la campaña que, por segundo año, ha emprendido el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha contra la llamada ‘violación en cita’ y las reminiscencias sociales de un machismo enraizado en la cultura española y que todavía hay que seguir combatiendo para lograr la igualdad real hombre-mujer.

Una campaña contra la violación en cita en las zonas rurales y en el contexto de las fiestas locales ¿Qué le parece?

Hay dos elementos interesantes. Por un lado, poner de manifiesto una realidad que está presente y que, por tanto, hay que abordar con todas las medidas posibles para evitar el impacto y las consecuencias terribles que tienen todas las agresiones sexuales. Otra, enfatizar y poner el acento en la figura del agresor. Hay que llamar al orden a los hombres que bajo el camuflaje de  la diversión, de la fiesta…entienden que el abuso, la agresión y la violación pueden estar justificados en un momento determinado.

Hay que dar respuesta con información, poniendo  de manifiesto que eso existe.  Las denuncias por violencia sexual representan un 10% o un 15% pero la inmensa mayoría de las agresiones no se denuncian. Últimamente vemos cómo se incrementa el uso de sustancias tipo ‘burundanga’ para facilitar anular la voluntad de las víctimas. Hay un riesgo alto y tenemos que responder.

El año pasado se realizaba por primera vez esta campaña en España ¿Se debe incidir más en dar a conocer este concepto entre los jóvenes?

Sí porque el problema de la violación, a diferencia de lo que se piensa en la sociedad, es que se produce en contextos de relación cercanos y conocidos para las víctimas. Esa figura de película del agresor que aborda a una víctima en un lugar oscuro, en un parking…Eso existe pero es menos frecuente que el amigo, el conocido que, aprovechando las circunstancias y la  relación, lleva a cabo la violación. Todo lo que sea cuestionar desde la normalidad la existencia de la violación es muy importante porque  muchas veces se juega con estereotipos y mitos para que sea el contexto el que justifique que no es una violación.

“Las mujeres dicen no cuando quieren decir sí”; “ella iba provocando”, “me dijo que no le importaría que fuéramos más lejos”…Siempre se utilizan estas frases. Llamar la atención sobre el contexto de la violación es muy importante.

¿El machismo es cuestión de edad y de sexo?

El machismo es cuestión de identidad y comienza en el minuto cero e influye, con un mensaje diferente, en hombre y en mujeres. Es una construcción machista de los hombres para beneficiar a los hombres. El machismo es cultura no es conducta. Es decir, se produce porque la cultura ha facilitado que se justifiquen y se minimicen ese tipo de conductas. Como tal cultura, crea mensajes para que las mujeres crean que aquello que está ocurriendo es algo normal. Les han dicho que es normal que su marido les pegue.

A los chicos se les dice que en la forma de entender la relación te pueden tocar,  te pueden forzar o intimidar y que eso es ser hombre. Aquella expresión de “oye tío, como no le metas mano se va a pensar que eres marica”. Todo eso es cultura y lleva a la mujer a creer que ese tipo de conductas no son agresivas o reprobables del todo sino que forman parte de esos ‘pedazo’ de hombres que tenemos como amigos.

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