Publicado por el 19 Julio 2017 en General, Violencia machista |

IZASKUN LANDAIDA | DIRECTORA GENERAL DE EMAKUNDE UNA ENTREVISTA DE NEKANE LAUZIRIKA |

FOTOGRAFÍA JOSU TXABARR

Al hacer una entrevista busco entre mi propia bibliografía. ¿Le sorprendería que pudiera hacerle las mismas preguntas que el año pasado?

-En cierto modo no, porque hablamos de cambiar una sociedad que sigue siendo androcéntrica caminando a una sociedad igualitaria. Se trata de un cambio de valores, de una transformación que, desgraciadamente, no se hace de la noche a la mañana; quienes trabajamos en esta área debemos de tenerlo muy presente. Por eso, aunque hemos avanzado mucho, no se ha logrado ese objetivo ambicioso de la igualdad.

La Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, al hablar de esta violencia dijo: “No sé cómo podemos atajar la violencia de género”. Realismo, resignación. ¿Qué le parece?

-Creo que lo que pretendía mostrar ante la sociedad es que nos enfrentamos a un problema que es estructural, multidimensional, global y difícil de atajar. Porque en el origen de la violencia contra las mujeres está la falta de igualdad; la violencia contra las mujeres es la expresión más brutal de esa desigualdad. Lo que deseaba trasladar a la sociedad es la complejidad de este gran problema, de esa vulneración de derechos humanos; la clave está en conocer su magnitud. Solemos pensar que con castigos o medidas de atención a mujeres que sufren esta violencia vamos a solventar el problema.

¿Y no es así?

-No. Siendo decisivas las medidas, estamos actuando en los efectos y no en las causas. El convenio de Estambul señala claramente que hay que proteger a las mujeres contra los agresores, pero hace especial incidencia en abordar medidas de sensibilización y de prevención.

Tocamientos de nuevo en San Fermín, agresiones en Zarautz, Basauri, Getxo… Los informativos están cargados de estas noticias. ¿Ocurren más o es porque se denuncia más?

-No se deben minimizar los casos. Uno solo ya es motivo para continuar trabajando y debemos de tener en cuenta que los que conocemos son la punta del iceberg. Dicho esto, sí creo que quienes sufren estas vulneraciones al ver un mayor apoyo, conocimiento y concienciación de la ciudadanía, denuncian más. Por eso, las instituciones tenemos una responsabilidad que no podemos ni queremos eludir, y es que los servicios que ofrezcamos estén coordinados de la mejor forma posible. Pero si esto no va acompañado de apoyo social el avance es mucho menor.

En las fiestas de Iruñea han detenido a unos chicos que vendían camisetas y pegatinas promoviendo el maltrato a las mujeres y la Fiscalía, a diferencia de los jóvenes de Altsasu, les ha soltado. ¿Fomentar que se pegue a una mujer por el hecho de serlo no es delito?

Es preocupante que se diseñen productos de este tipo, pero lo más triste es que haya personas que los consuman. Las agresiones se producen en una sociedad que todavía sigue cosificando a las mujeres y valorándolas como objetos sexuales. A pesar de manifestarnos mayoritariamente contra las agresiones se permite en demasiados casos actitudes sexistas que generan un peligroso caldo de cultivo. Es necesario actuar ante cualquier comportamiento intimidatorio o vejatorio hacia las mujeres, aunque se disfrace de broma o de comentario jovial.

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