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El tabú de la Anorexia Masculina

Publicado el 18 Septiembre 2017 en General |

GMZ /GAYMAGAZINE. 5 septiembre 2017

Estas son algunas de las conclusiones a las que han llegado investigadores de la Universidad de Montreal, que se han sumergido en 24 estudios elaborados a lo largo de 15 años sobre las historias clínicas de 279 pacientes de entre 11 y 36 años para detectar los denominadores comunes entre hombres y mujeres con anorexia y, sobre todo, identificar las diferencias.

La anorexia entre los hombres es minoritaria (apenas un 10% de los casos) y pasa más inadvertida que entre las mujeres (niñas, adolescentes y jóvenes, fundamentalmente). Pero a pesar de haber sido un trastorno ignorado durante años, no solo existe; sino que tiene sus particularidades respecto a las chicas. Por ejemplo, destaca la proporción de homosexuales, que es superior entre los pacientes varones. También hay diferencias en las estrategias empleadas para perder peso por las víctimas de esta disfunción de la conducta alimentaria: en lugar (o además) de recurrir a prácticas como los vómitos, ellos tienden a desarrollar otros comportamientos como la obsesión por el ejercicio. E incluso hay más casos de comportamientos cruzados con la depresión y el abuso de drogas.

La investigación dirigida por el equipo canadiense y publicada en la revista “Neuropsychiatrie de l’Enfance et de l’Adolescence” destaca que los afectados de ambos sexos comparten el mismo terror por ganar peso o la obsesión enfermiza por llevar la cuenta de las calorías ingeridas. Pero inciden en las discordancias y reflexionan sobre ellas. Por ejemplo, respecto a la mayor tasa de homosexuales, los investigadores lanzan varias hipótesis. Entre ellas, sugieren que está relacionado con la importancia que se da en la comunidad gay a la apariencia física, pero también comentan que la anorexia podría ser un refugio frente a los conflictos derivados de la necesidad de afrontar la identidad sexual del paciente. “La anorexia nerviosa sería una forma de retrasar decisiones o de evitar afrontar dudas sobre la orientación homosexual”, plantea Laurence Corbeil-Serre, director de la investigación.

“Es cierto que estos chicos son un grupo de riesgo”, comenta Gonzalo Morandé, jefe de la unidad de Trastornos de la Alimentación del Hospital Niño Jesús de Madrid. “La tendencia homosexual es un clásico”, añade Enric Armengol, director médico del Centro de Prevención y Tratamiento de la Anorexia y Bulimia (Centro ABB) de Barcelona. “Por un lado, por las exigencias del aspecto físico de la comunidad gay y sus estereotipos de delgadez”, insiste Armengol. “Por otro, porque estos comportamientos se suelen dar en la adolescencia, durante unas etapas de desarrollo personal en los que están definiendo su orientación sexual y padecen una tensión emocional que les hace más vulnerables a este tipo de comportamientos”.

Morandé, por cuya consulta han pasado durante los últimos 20 años “algo más de 2.000 chicas y más de 200 chicos”, añade otro grupo de riesgo entre ellos. Este especialista señala a niños con sobrepeso “que se sienten rechazados y pasan de un extremo al contrario, especialmente si tienen un carácter obsesivo”. Y también apunta hacia los deportistas infantiles de alto nivel, algunos de los cuales ha tratado: “se crea una expectativa elevada respecto a ellos y si no están a la altura del nivel de exigencia que se les ha puesto, se sienten fracasados y lo pagan con la comida y con el ejercicio compulsivo”.

Hay otras diferencias a los que no alude el estudio, pero sobre las que se detienen tanto Morandé como Armengol. Por ejemplo, las relacionadas con la reacción de unos y otros ante los tratamientos para hacer frente a la enfermedad. “En varones la respuesta es algo más rápida que entre ellas”, relata Armengol. “Sobre todo en la primera fase de la terapia, que es conductual [luego se trabaja más la personalidad], en la que tratamos de conseguir que el paciente recupere una ingesta saludable y deje de comer en función de cómo se siente emocionalmente”. ¿A qué se deben estos comportamientos diferenciados? “Quizás tenga que ver con el cerebro emocional del hombre, que responde mejor a los mensajes más directos y concretos”, comenta el psiquiatra del Centro ABB. Hay otra posible explicación: es frecuente que las niñas con anorexia sean muy buenas alumnas, mientras los chicos no son igual de estudiosos, como comenta Morandé. Suelen ser chicas perfeccionistas y tenaces, ”lo que se convierte en un inconveniente a la hora de cambiar los hábitos”.

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El neomachista discurso de la discriminación masculina

Publicado el 11 Septiembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

Octavio Salzar . elDiario.es

Decir que los hombres de este país estamos discriminados no es solamente un ejercicio de machismo y de resentimiento, sino también de ignorancia.

Una de las consecuencias más terribles del caso de Juana Rivas – más allá de su drama personal, del laberinto procesal y de los muchos errores cometidos en su defensa y, por supuesto, de la constatación de las múltiples fallas de nuestro ordenamiento jurídico y de nuestro sistema judicial para proteger adecuadamente a las víctimas de la violencia de género – ha sido el rearme de los discursos machistas y neomachistas que en los últimos tiempos han encontrado en las redes sociales un espacio ideal de expansión. Y hablo de neomachismo para referirme a todas esas construcciones ideológicas que usan aparentemente nuevos conceptos y paradigmas para en el fondo seguir defendiendo a ultranza los dividendos patriarcales. Unas construcciones que han ido incluso creando sus propios mitos, como el de las denuncias falsas, con los que pretenden armarse de razones.

La figura de Arcuri se ha convertido, sobre todo para muchos hombres que son prisioneros de la ira y el resentimiento frente a unas mujeres que han sido capaces de plantarles cara y convertirse en sujetas autónomas, en una especie de héroe a través del cual están expresando toda una construcción ideológica que insiste en la victimización masculina y que supone una rearme patriarcal frente a las progresivas conquistas de nuestras compañeras. Arcuri ha acabo convertido, no sé si siendo él consciente del todo, en una especie de portavoz de todos esos varones que llevan más de una década argumentando contra la LO 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género; que han encontrado en el término “feminazis” el calificativo más facilón con el que desprestigiar a las que llevan siglos luchando por la democracia y que, por supuesto, encuentran todo tipo de aliados y de aliadas, a veces en los lugares más insospechados, en la cruzada contra lo que ellos llaman la “ideología de género”.

La gran paradoja de los discursos de estos individuos, y de algunas individuas que son cómplice de ellos por acción u omisión (que también las hay), es que son precisamente sus pretendidos argumentos los que nos sirven de prueba evidente de la pervivencia del patriarcado y la urgente necesidad, todavía hoy, de articular mecanismos legales y políticas públicas para erradicarlo de la faz de nuestras democracias. Solo desde una reacción patriarcal y profundamente machista es posible soltar eso de que los hombres en este país estamos discriminados, como ha manifestado el abogado del “héroe” italiano, justo además el día después de que todos hemos visto en los medios de comunicación las imágenes de la inauguración del año judicial en las que hemos podido constatar de qué manera continúa funcionando la cuota del 100% masculina. Unas fotografías que no solo tienen significado cuantitativo por la ausencia de las mujeres en la cúpula del poder judicial sino que también poden de manifiesto el freno cualitativo que supone seguir teniendo una judicatura androcéntrica y que reproduce con tanta facilidad sesgos machistas en la aplicación e interpretación de las leyes.

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“Es responsabilidad de los hombres transformar nuestros modelos de masculinidad”

Publicado el 7 Septiembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

El psicólogo Pablo Nieva reflexiona sobre el modelo patriarcal contra el que lucha la campaña ‘Sin un Sí, es No’ del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha

“Tenemos que ser capaces de desarrollar identidades, en nuestro día a día, que puedan facilitar que no ejerzamos ese poder y ese abuso sobre las mujeres”

Asimismo, analiza cómo perciben los ‘millenials’, de entre 20 y 30 años, las relaciones sexuales y las campañas sobre igualdad

Si hay un dato característico que define a la campaña contra la violación en cita del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha es el intentar romper con los roles impuestos por el género. Apuntar como lema al ‘Sin un sí, es no’ es algo más que esgrimir una frase: significa el empoderamiento de la mujer frente a unas relaciones que vienen impuestas desde hace siglos en base al modelo patriarcal. Pero en esa lucha también los hombres deben ser conscientes de ese rol de poder y responsabilizarse en el proceso. O lo que es lo mismo: hacer posibles “nuevas masculinidades” donde las relaciones igualitarias sean una realidad. Con ello se habrá dado un primer paso fundamental contra factores como la sexualización de la mujer o su sumisión en las relaciones de pareja.

Sobre este tema hemos hablado con Pablo Nieva. Es coordinador del Servicio de Atención Psicológica a Menores Víctimas de Violencia de Género a través del Colegio Oficial de la Psicología de Castilla-La Mancha. Pero también es hombre y es feminista, además de conocer de primera mano esta campaña del Instituto de la Mujer.

En primer lugar, centra en  la franja que va de los 20 a los 30 años (los ahora conocidos como ‘millenials’), como una de las etapas fundamentales para prevenir la violación en cita, cuando las relaciones sexuales son más habituales y se mantienen con cierta regularidad. No significa que no se den durante la adolescencia y en edades tempranas, sino que durante esta década se puede visualizar mejor un fenómeno cuya prevención es fundamental.

Este experto considera que un factor fundamental que sufren las mujeres comprendidas en esta edad, al igual que ha sucedido en generaciones anteriores, es la “sexualización” de su cuerpo, que ha venido de la mano de “una supuesta liberación sexual de la década de los 70 y de los 80, que en realidad ha significado todo lo contrario,  ya que ha sido una forma patriarcal y del capitalismo de poder esclavizar aun más si cabe a las mujeres”. “Ahora se os hace creer que vosotras podéis decidir sobre cuándo y cómo tener relaciones sexuales pero bajo unos mandatos construidos desde la mirada de los hombres, y eso os impide poder manifestar vuestro deseo. Solo hay que ver cómo se construye la pornografía y la prostitución, todo a la imagen y semejanza del deseo patriarcal y neoliberal del hombre”, argumenta.

El patriarcado, los ‘millenials’ y los roles de poder

¿Cómo resiste ese modelo patriarcal a la generación de los ‘millenials’, que constantemente están informados de las relaciones igualitarias a través de internet y de las redes sociales? Pablo Nieva lo tiene claro: el conocimiento intelectual o cognitivo de las cosas no significa que se integre del todo en las experiencias y en las relaciones con los demás. “Puedo conocer muy bien que yo, como hombre, debo tener mucho cuidado en no ejercer la violencia sobre una mujer, pero la realidad es que por mucho que lo sepa intelectualmente, no lo tengo integrado emocionalmente ni en mi experiencia”.

“Los hombres no nos planteamos nuestros modelos de masculinidad porque no queremos dejar nuestro lugar de poder”, resume. Una reflexión que va más allá cuando explica que el hecho de que la sociedad realmente sea consciente, y lo integre en sus actos cotidianos, es una labor del hombre. “Es responsabilidad nuestra querer transformar nuestros modelos de masculinidad y no lo hacemos porque estamos muy a gusto ejerciendo el poder e imponiendo nuestro deseo y nuestras necesidades sobre las mujeres o, si salimos un poco del modelo binario hombre-mujer, sobre las personas de otra raza, las personas que no son heterosexuales, o las personas con alguna discapacidad”.

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Oihana Etxebarrieta: “Alardean elkarrizketarako aukera sortzen denean uste dut gauza asko konponduko direla”

Publicado el 4 Septiembre 2017 en General |

Oihana Etxebarrietaren hitzak dira, alarde parekidearen alde 20 urte borrokatzen daraman Jaizkibel konpainiaren kapitain berriarenak. Bezperatan elkarrizketa egin diogu.

Nolako aldartearekin helduko diozu ardura berriari, kontuan izanda ez duzuela jai giro hutseko alarde batean parte hartzen. Gatazkak dirau.

Pixka bat urduri nago eta informazio berri asko jasotzen ari naiz. Hamaika urte daramatzat Jaizkibel konpainian, baina beti konpainiako kide bezala eta jakin gabe zer den hori guztia antolatzea, atzetik dakarren ardura guztia, bilerak… Jaiaz gozatzeko gogo handia dut, baina jaia bakarrik ez denez, oraindik badugunez gatazka puri-purian, milaka bilera egiten gabiltza: Ertzaintza, erakundeekin hitz egin… Egunean bertan oraindik dauden eta sortu daitezkeen gatazka egoerei aurre hartzeko lanean ari gara.

Hamaika urte daramazu Jaizkibel konpainian. Giroan aldaketarik antzeman al duzu?

Bai. Duela hamaika urte, urratsa ematera ausartu nintzenean, momentu polit eta aldi berean gogor bezala gogoratzen dut. Konpainiako kide izateak esan nahi du jende batekin harremanak eteten direla, irailaren 8aren bueltan urduritasuna sumatzen duzula…

Geroz eta gazte gehiagok egiten du bat Jaizkibelekin eta hori oso ona da. Jaizkibel beste aukera bat bezala ikusten dute Hondarribiko gazte askok, festa egin ahal izateko. Garai batean agian hautu askoz militanteagoa, oso kontzientea eta oso pentsatua zena, hautu normal bat izatera pasa da, komatxo artean esanda.

Gatazka gunea den Alde Zaharrak bere horretan jarraitzen du, plastiko beltzek hor jarraitzen dute, baina geroz eta jende gehiago dago beraien aurrean plastiko beltzak jartzea onartzen ez duena, gu ikustera datorrena. Aldaketak ematen ari dira, oraingo giroak duela hamaika urtekoarekin ez dauka zerikusirik, nahiz eta badauden gatazka egoerak.

Erakundeei dagokienez, zein dira erantzuleak eta zeinekin egon nahi duzue?

Norekin egon nahi dugun beti oso argi esan dugu, desfile pribatua antolatzen dutenekin hitz egin nahi dugu. Urteak daramatzagu hori esaten eta horrela jarraituko dugu, espero dezagun egi bihurtzea. Guk eztabaidarako espazioa nahi dugu, hitz egiten hasteko espazioa.

Bestetik, Hondarribiko Udala, Gipuzkoako Foru Aldundia eta Eusko Jaurlaritza aipatu behar dira. Erantzule asko ditu gatazka honek, erantzuleak edo behintzat gatazka beste eztabaida marko batera eraman eta konponbidean jartzeko ardura daukatenak. Saiakerak egin dira, aurreko foru aldundiarena adibidez, baina bertan behera geratu zen.

Udalarekin harremanetan zaudete?

Gaur bertan (abuztuak 30) izan dugu bileratxo bat. Nahiko protokolozkoa izan da, elkar ezagutzekoa. Eztabaidarako espazioa eskatu dugu. Udalak zer edo zer egin behar duela badaki, eta saiakera batzuk badituzte, baina gu horretan ez gara sartuko, Udaleko kontuak direlako. Baina uste dugu Udala izan daitekeela gure eta alarde pribatua antolatzen duten pertsonen arteko elkargune bihurtuko den aktore bat, izan beharko luke behintzat. Oraingoz ez dugu antzeman horretarako aukerarik. Ikusiko dugu aurrerago.

Foru Aldundiarekin denboratxoa da ez dugula hartu-emanik izan. Gaia Berdintasun alorretik Elkarbizitza alorrera pasa zen. Bi aldiz eskatu dugu hitzordua eta ez gara bildu. Eskaera egiten jarraituko dugu.

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¿Por qué los hombres patriarcales mienten?

Publicado el 22 Julio 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

Por Coral Herrera Gómez.

Amor romántico & Masculinidad hegemónica. ¿Por qué los hombres patriarcales mienten?, ¿por qué enamoran a las mujeres con promesas de futuro y en cuanto las conquistan salen corriendo?, ¿por qué creen que es normal e incluso necesario ocultar información a su pareja, pero no soportan que ellas hagan lo mismo?, ¿por qué defienden tanto su libertad pero limitan la de su compañera?

¿Por qué un hombre puede ser buena persona con todo el mundo menos con su pareja?, ¿por qué los puticlubs están a rebosar de hombres casados todos los días de la semana?, ¿por qué en algunos países es habitual que los hombres tengan dos y hasta tres familias cuando han prometido ante el altar o ante el juez fidelidad a su pareja oficial?… En las guerras del amor todo vale, porque es la batalla más importante de la guerra de los sexos. El régimen heterosexual está basado en un reparto de papeles en el que los hombres llevan siempre las de ganar: ellos diseñan e imponen las normas para que las cumplan ellas. Pactan monogamia, juran fidelidad, prometen ser sinceros, y en cuanto pueden juegan sucio y se enredan en cadenas de mentiras.

Las mentiras son consustanciales a la masculinidad patriarcal. El engaño y la traición a los pactos acordados es la consecuencia de firmar un contrato en el que aparentemente jugamos en igualdad de condiciones, pero en la realidad está diseñado para que nosotras seamos fieles y esperemos en casa mientras ellos se lo pasan en grande. La monogamia, pues, es un mito que crearon para nosotras, muy útil para asegurar su paternidad y la transmisión del patrimonio, y también muy útil para domesticarnos y encerrarnos en el espacio doméstico.

En la batalla del amor hetero el pacto es: “Yo no tengo sexo fuera de la pareja, tú tampoco”. Nos limitamos los dos, renunciamos los dos a la libertad sexual, o mejor: ellas creen que ellos se comprometen a cumplir con esta autoprohibición. Pero no: la estrategia es que las mujeres nos autocensuremos mientras ellos hacen lo que les apetece sabiendo que gozan de una relativa impunidad y que serán perdonados. En esta guerra de los sexos, ellos llegan armados hasta los dientes, las mujeres vamos desnudas y enamoradas.

Ellos juegan con ventaja y casi siempre ganan: la doble moral nos echa la culpa y a ellos les disculpa. Para poder disfrutar de la diversidad sexual y amorosa típica del macho, los hombres saben que deben defender su libertad mientras limitan la de sus parejas. Y para ello tienen que prometer mucho, mentir, engañar y traicionar a las enemigas. Porque las mujeres jamás somos las compañeras: nos tratan como a las adversarias a las que hay que seducir, domesticar y mantener engañadas con el rollo del romanticismo y las bondades de la familia patriarcal. La doble moral del patriarcado permite a los hombres tener una doble vida: una como señores adultos responsables y comprometidos y otra como niñatos mentirosos que jamás asumen las consecuencias de sus actos. Los hombres aprenden pronto que pueden abusar de su poder porque el mercado del amor está lleno de mujeres deseosas de ser amadas.

Lo mismo que los empresarios abusan de la necesidad de sus trabajadores porque tienen mucha mano de obra barata dispuesta a trabajar por muy poco, los hombres patriarcales saben que pueden mentir y aprovecharse porque el mundo está lleno de mujeres con baja autoestima y necesitadas de amor. Ellas prefieren aguantar mentiras y engaños que estar solas y pocas veces identifican este trato como maltrato, es decir, no es fácil asumir este comportamiento como violento porque está normalizado en nuestra cultura patriarcal. Los hombres patriarcales, sin embargo, se consideran buenas personas. El engaño forma parte de las estrategias de guerra, por eso traicionar y mentir a las mujeres con las que se relacionan no les hace sentir traidores ni mentirosos. Es simplemente una forma de dominar su mundo y de relacionarse con el enemigo. Y cuando el enemigo es una mujer, entonces no hay normas de caballerosidad ni principios ni ética que les detenga: en la cultura machista cualquier estrategia es válida.

El objetivo es siempre someter a las mujeres para poder vivir bien, para salvaguardar el honor, para aumentar su prestigio delante de otros hombres. Esta es la razón por la cual la honestidad no es cosa de hombres patriarcales. No hay contradicción, no les supone ningún problema. Es simplemente que siendo honesto uno no puede tener todo lo que desea, no puede tener varias amantes y una esposa fiel, no puede hacer lo que le da la gana sin tener que dar cuentas a nadie, no puede mentir, no puede acumular riqueza, no puede robar ni utilizar su poder para aprovecharse de los demás. La honestidad no calza con los valores de la masculinidad patriarcal, al menos no en el terreno de las guerras contra las mujeres.

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“Cada agresión sexual es un fracaso de toda la sociedad”

Publicado el 19 Julio 2017 en General, Violencia machista |

IZASKUN LANDAIDA | DIRECTORA GENERAL DE EMAKUNDE UNA ENTREVISTA DE NEKANE LAUZIRIKA |

FOTOGRAFÍA JOSU TXABARR

Al hacer una entrevista busco entre mi propia bibliografía. ¿Le sorprendería que pudiera hacerle las mismas preguntas que el año pasado?

-En cierto modo no, porque hablamos de cambiar una sociedad que sigue siendo androcéntrica caminando a una sociedad igualitaria. Se trata de un cambio de valores, de una transformación que, desgraciadamente, no se hace de la noche a la mañana; quienes trabajamos en esta área debemos de tenerlo muy presente. Por eso, aunque hemos avanzado mucho, no se ha logrado ese objetivo ambicioso de la igualdad.

La Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, al hablar de esta violencia dijo: “No sé cómo podemos atajar la violencia de género”. Realismo, resignación. ¿Qué le parece?

-Creo que lo que pretendía mostrar ante la sociedad es que nos enfrentamos a un problema que es estructural, multidimensional, global y difícil de atajar. Porque en el origen de la violencia contra las mujeres está la falta de igualdad; la violencia contra las mujeres es la expresión más brutal de esa desigualdad. Lo que deseaba trasladar a la sociedad es la complejidad de este gran problema, de esa vulneración de derechos humanos; la clave está en conocer su magnitud. Solemos pensar que con castigos o medidas de atención a mujeres que sufren esta violencia vamos a solventar el problema.

¿Y no es así?

-No. Siendo decisivas las medidas, estamos actuando en los efectos y no en las causas. El convenio de Estambul señala claramente que hay que proteger a las mujeres contra los agresores, pero hace especial incidencia en abordar medidas de sensibilización y de prevención.

Tocamientos de nuevo en San Fermín, agresiones en Zarautz, Basauri, Getxo… Los informativos están cargados de estas noticias. ¿Ocurren más o es porque se denuncia más?

-No se deben minimizar los casos. Uno solo ya es motivo para continuar trabajando y debemos de tener en cuenta que los que conocemos son la punta del iceberg. Dicho esto, sí creo que quienes sufren estas vulneraciones al ver un mayor apoyo, conocimiento y concienciación de la ciudadanía, denuncian más. Por eso, las instituciones tenemos una responsabilidad que no podemos ni queremos eludir, y es que los servicios que ofrezcamos estén coordinados de la mejor forma posible. Pero si esto no va acompañado de apoyo social el avance es mucho menor.

En las fiestas de Iruñea han detenido a unos chicos que vendían camisetas y pegatinas promoviendo el maltrato a las mujeres y la Fiscalía, a diferencia de los jóvenes de Altsasu, les ha soltado. ¿Fomentar que se pegue a una mujer por el hecho de serlo no es delito?

Es preocupante que se diseñen productos de este tipo, pero lo más triste es que haya personas que los consuman. Las agresiones se producen en una sociedad que todavía sigue cosificando a las mujeres y valorándolas como objetos sexuales. A pesar de manifestarnos mayoritariamente contra las agresiones se permite en demasiados casos actitudes sexistas que generan un peligroso caldo de cultivo. Es necesario actuar ante cualquier comportamiento intimidatorio o vejatorio hacia las mujeres, aunque se disfrace de broma o de comentario jovial.

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