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La descolonización masculina según Todd Shepard

Publicado el 1 Junio 2017 en General |

Célia Sadai en Afribuku

El domingo 5 de marzo de 217, la librería parisina “Les Mots à la bouche” acogía al historiador norteamericano Todd Shepard con ocasión de la publicación de su libro Descolonización masculina con la editorial Payot & Rivages. Este encuentro moderado por el librero Tarek Lakhrissi se desarrolló en un encrucijada de preguntas sobre sexualidad, género y política – un enfoque inédito en el contexto francés. Descolonización masculina prolonga a su manera el coloquio “La guerra de Argelia: el sexo y el horror”, coorganizado por Todd Shepard y Catherine Brun en 2014.

La derrota: surgimiento de una «vanguardia viril»

Descolonización masculina da cuenta del surgimiento de la extrema derecha en Francia durante la Independencia de Argelia a principios de los años sesenta y del discurso de humillación que la acompaña. El núcleo de esta ideología: la pérdida de la virilidad provocada por la humillación sufrida por el hombre blanco y político. Poco a poco, los antiguos miembros del OAS, grupo terrorista anti-descolonizador que defendía la Argelia francesa, desarrolla la idea de que el pueblo francés es afeminado y que necesita verdaderos líderes. Su visión es la de la revirilización del pueblo francés gracias a una vanguardia viril. Este argumento será utilizado para explicar la derrota de Francia en la Guerra de Argelia. Y para responder a ello, se cuestiona sobre la “fragilidad francesa”: ¿si los argelinos, “esos animales sin racionalidad”, han conseguido ganar la guerra, entonces cómo tiene que ser un hombre? Por su parte, el Frente de Liberación Nacional (FLN), movimiento político independentista argelino, explotó este argumento para explicar la tortura: el sadismo de losfranceses procedería de su falta de virilidad. Cuando el Movimiento Nacional Argelino (MNA) difundió las fotos de los cuerpos de argelinos/as torturado/as y humillados/das, el FLN se negó a hacerlo en favor de un relato de guerra heroico.

De este modo va componiéndose desde los años 60 una «Nueva derecha» consciente de la doble humillación de la victoria argelina y de “la invasión de Argelia en Francia”. En adelante, las violencias sexuales, las enfermedades venéreas y la criminalidad quedarán asociadas al argelino. Y la creación de la imagen de un ejército invasor que amenazaba a Francia corresponde a la necesidad formulada por los antiguos miembros del gobierno de Vichy, los antiguos miembros del OAS y por el mismo De Gaulle, de hablar de lo actual, del presente y dejas atrás la Historia de esta guerra. Para no tener que volver a enfrentarse a la derrota, Argelia tenía que convertirse en el chivo expiatorio.

Homoerotismo colonial y la imposible heterosociabilidad

Todd Shepard ve en esta batalla de virilidades un marco conceptual eficaz para la Guerra de Argelia y la sociedad francesa contemporánea. Tanto más cuanto que esta vanguardia, la de la Nueva derecha del Frente Nacional, se ensancha a largo plazo alrededor de personalidades como Antoine de Benoit, Dominique Venner, Renaud Camus (teórico de la Gran Sustitución) o Patrick Buisson, para quien “a los franceses les faltan un par de cojones”.

Sin embargo, el análisis de Shepard va más lejos al plantear la herencia colonial de un “homoerotismo francés hacia los árabes”, que enlaza virilidad y sexualidad. La invención del “hombre árabe” por parte de la extrema derecha francesa coincide con la publicación del manifiesto situacionista del FHAR (Frente homosexual de acción revolucionaria) en 1973, que se inspiró en el “Manifiesto de las 343 guarras” sobre el derecho al aborto voluntario: “Somos más de 343 guarras. Los árabes nos han dado por el culo. Estamos orgullosas de ello y lo repetiremos”. La continuación a esto fue la puesta en circulación de la revista “3 millones de pervertidos: los árabes y nosotros”. Para Shepard la referencia a “dar por culo” cuestiona el lazo entre racismo y fetichismo colonial, dentro de la lógica del “orientalismo sexual” descrito por Edward Said. En la Argelia musulmana la heterosociabilidad es extraña para los franceses, que imaginan con una Argelia sin velo, los franceses que tras el golpe de Estado en 1958 les quitaron a la fuerza el velo a las mujeres musulmanas.

Así pues, el racismo anti-argelino se extiende a la integración de los argelinos en la comunidad homosexual “como consecuencia de la miseria sexual”, fantasía alimentada por autores populares como Rachid Boudjedra, Tahar Ben Jelloun o más recientemente Kamel Daoud o la feminista Fadhela M’Rabet. La etapa siguiente fue por supuesto la violación de las mujeres. Shepard evoca a este respecto la película Dupont Lajoie y el asunto de la “violación de Brigitte”, cuyo culpable egipcio se había convertido rápidamente para todos en un culpable argelino. Y añade que es como en lo referente a los terroristas hoy en día.

El “hombre árabe”: ¿un chivo expiatorio?

En la película de Carole Roussopoulos dedicada a la historia del Movimiento de liberación de las mujeres (MLF), la Guerra de Argelia es descrita como una revolución antiimperialista que inspiró la creación del MLF en mayo del 68 – desde la humillación a los policías sin virilidad hasta los alaridos guturales que toman prestado de las mujeres argelinas. ¿Cómo se agotó ese referente revolucionario?

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Movimiento de hombres. Los hombres ante las dinámicas de poder y resistencia.

Publicado el 31 Mayo 2017 en General, Grupos de hombres, Los hombres ante la igualdad |

VI COLOQUIO INTERNACIONAL EN RECIFE (BRASIL).

Autor: Juan Carlos Ramírez, profesor y corresponsal en México. Revista AHIGE mayo 2017

Del 3 al 5 de abril pasado, en la ciudad de Recife, Brasil, se llevó a cabo el VI Coloquio Internacional de Estudios sobre Hombres y Masculinidades. El tema que convocó fue “Masculinidades ante las dinámicas de poder/resistencia contemporáneas”. El objetivo general se orientó a “promover el intercambio de conocimientos y prácticas en el área de las políticas públicas, activismo político y producción académica dirigidas hacia hombres y/o masculinidades”.

Las actividades del Coloquio giraron en torno a nueve mesas de trabajo; cada una contó con un panel integrado por profesionales provenientes de distintos países, que discutió desde distintos puntos de vista los temas propuestos que fueron:

1) debates teóricos y metodológicos;

2) salud;

3) educación y trabajo;

4) paternidades y cuidados y derechos reproductivos;

5) derechos sexuales;

6) violencias;

7) transmasculinidades;

8) vulnerabilidades y,

9) los desafíos que plantean la interseccionalidad en contextos diversos.

Se expusieron más de 400 comunicaciones entre exposiciones orales y carteles. El programa se encuentra disponible en: http://www.masculinidades.org/programacao. Una posibilidad de continuar el debate en los distintos temas o iniciar una vinculación con quienes participaron en el Coloquio está a mano en el programa que proporciona título del trabajo, nombre y correo electrónico de la persona expositora. En corto tiempo se contará con acceso a los trabajos en extenso que estarán disponibles en el sitio web del Coloquio.

Las discusiones que se presentaron durante el Coloquio muestran una serie de continuidades respecto de las temáticas que fueron tratadas en los coloquios anteriores: Puebla (2004), Guadalajara (2006), Medellín (2008), Montevideo (2011) y Santiago (2015).

Asimismo, hay nuevas aproximaciones en el tema de las múltiples violencias y cómo se solapan entre sí; de paternidades que cada vez más incluye el área de la economía del cuidado; las distintas formas de configuración de género de los hombres en función del orden racial; de las diferentes identidades sexuales, en particular las más estigmatizadas e invisibilizadas como las identidades “trans”; la temática de políticas públicas que aporta experiencias diversas para acelerar el proceso de construir la igualdad entre hombres y mujeres; y también entre hombres, y en tal sentido, la importancia del trabajo con movimientos feministas y LGBTTTI entre otros.

Una llamada de atención constante fue la importancia de la “derechización” y las posturas conservadoras que se transforman en un obstáculo para el avance por la igualdad de género. De ahí un llamado a incluir el análisis de las religiones y su impacto en la reafirmación de posturas estereotipadas de los géneros.

Reunión de la red MenEngage de América Latina y Jornada sobre la violencia masculina contra mujeres

Como actividad Pre Coloquio se desarrolló la reunión de la Red MenEngage de América Latina en la que se presentaron avances de los distintos capítulos de la región, así como algunos de los retos organizativos y de planes de trabajo (Sobre la Alianza MenEngage consultar http://menengage.org/).

También tuvo lugar la “II Jornada sobre la Violencia Masculina contra las Mujeres” como una actividad post coloquio que tuvo un componente formativo y de socialización de experiencias (más información en violenciamasculinarecife@gmail.com).

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Cortarse el mambo

Publicado el 26 Mayo 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

Publicado por LUCAS PAULINOVICH on 24 MAYO, 2017

¿Qué hacer con las masculinidades? La pregunta resuena en el trasfondo de los acontecimientos cotidianos que llenan las páginas de diarios y portales web. La violencia nuclear de las relaciones sociales tiene en el machismo un componente fundante que fue desmenuzándose y puesto en cuestión al calor de las grandes movilizaciones de las mujeres y la agitación impugnativa y desafiante del feminismo. La guerra contra las mujeres tiene en la figura del varón un elemento crucial: no solo el rol de victimario, ostentador de privilegios y aplicador de los castigos, sino una pieza clave en los engranajes que hacen funcionar la gran maquinaria violenta que sostiene la producción y reproducción social.
Después del femicidio de Micaela, una consigna brotó con potencia interpelante hacia los varones: córtense el mambo. Recogiendo ese desafío, desde Mala Junta se organizó la primera asamblea de varones feministas que tendrá lugar el jueves en La Toma. Originalmente la cita iba a ser en el Abasto, el local de la organización, pero la gran cantidad de preinscriptos obligó a buscar un espacio de mayor dimensión: hasta ahora, hay más de 180 varones anotados para participar. Según cuenta Luciano Fabbri, uno de los organizadores, recibieron llamados de todo el país para sumarse a la iniciativa o consultar sobre la dinámica y metodología con el fin de reproducirla en distintas provincias del país.
“Las expectativas eran más bajas que las que estamos teniendo ahora. Nos proponíamos generar un espacio de encuentro y debate para los compañeros de Mala Junta y Patria Grande que venimos trabajando en el tema, organizaciones cercanas y compañeros de la periferia de la organización. Pero no esperábamos que adquiera este alcance y nos entusiasma que haya prendido, porque hablar de varones feministas es poner el piso más alto, en términos que vos estás convocando desde una identificación, con un movimiento político del cual los varones, en general, a lo sumo nos sentimos simpatizantes. Y esta respuesta ya nos habla de lo que viene pasando con el impacto del feminismo”, dice Fabbri, militante de Patria Grande y docente e investigador en la UNR.
—¿Qué cambios notás en el último tiempo en relación al impacto de las discusiones que instala el feminismo entre los varones?
—Desde hace algunos años presenciamos algo que llamamos feminismo popular y que da cuenta de cómo las discusiones, las acciones, la agenda del movimiento feminista fue permeando en organizaciones populares mixtas, que implican que otra multiplicidad de sujetos nos estemos repensando en relación al feminismo, como parte, como aliados, como atacados. Ya no te puede pasar por el costado como en otros momentos, no es ajeno ni exterior. Hemos ido avanzando en iniciativas y políticas específicas, como los colectivos de varones antipatriarcales, los encuentros nacionales de colectivos de varones, los encuentros latinoamericanos de varones antipatriarcales, las políticas de despatriarcalización que impulsamos hacia adentro con los varones como principales destinatarios. En general, uno veía que esa política era bastante marginal, que éramos un puñado de pibes que nos veíamos convocados. Creo que evidentemente hay un punto de inflexión con el movimiento Ni Una Menos, que hace que en dos años tengas una generación de pibes y pibas de entre 16 y 22 años que encuentran en el feminismo una referencia política muy cercana y lo consideran uno de los movimientos más dinámicos que han visto luchar en su juventud. En ese sentido, construyen una identificación y una mística que hace que te encuentres con que del total, el 70 por ciento no supera los 22 años. No suelo encontrar muchos interlocutores de mi edad. Y con esto se ve, como un síntoma, que las generaciones posteriores tienen otra apropiación.
—¿Tenés alguna hipótesis sobre esa apropiación generacional?
—Nosotros veníamos construyendo planteos históricos más macro sobre cómo entró en crisis el orden patriarcal, ya sea en el orden del mercado, en las relaciones afectivas o en la visibilidad y radicalidad del movimiento feminista o del LGTBI. Ya lo veíamos con el matrimonio igualitario o con la identidad de género. Se discutían estas temáticas. Pero eso ya nos queda viejo, pasó hace siete años. Con la movilización del Ni Una Menos, con el Encuentro Nacional de Mujeres –ENM- y con el Paro Internacional de Mujeres, eso cobra una dimensión aún mayor. A la vez, la paradoja que hace a esto más intenso es que a la radicalidad y la capacidad de organización y unidad hay una reacción patriarcal cada vez más cruel. Eso está significando que nos queda chico el posicionamiento simpático, del reconocimiento y la participación de alguna marcha o compartir una foto del Ni Una Menos. Hay un nivel de polarización y de crueldad que obliga a asumir posiciones más activas, por reacción y resistencia, o adhesión e involucramiento.

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Micromachismos, 25 años después . Algunas reflexiones

Publicado el 23 Mayo 2017 en General, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

Luis Bonino, abril de 2017

Fue a principios de los 90 cuando comencé a elaborar la temática de los micromachismos

Y lo hice residiendo en un país europeo, España, a partir de una réflex ión personal y una experiencia adquirida en mi trabajo con mujeres y hombres .

Mi ámbito particular de inserción profesional la asis tencia al malestar psicológico y el estudio de la s problemáticas de las subjetividades, me permitió tener un lugar privilegiado para observar y visibilizar los mM y tratar de entender sus efectos dañinos sobre algunas mujeres. Las que convivían con hombres y sentían que lejos de sufrir ningún tipo de violencia compartían sus vidas con “buenos compañeros”, relataban una y otra vez situaciones cotidianas que les resultaban dolorosas, confusas, por no poder detectar quién era el responsable e inclusive sintiéndose culpables de los malestares y reacciones que les generaban. No entendían porqué no se sentían dueñas de sus propias vidas. De ahí que comencé a centrar mi atención en aquellos hombres que no se consideraban machistas ni eran considerados así por sus entornos cercanos, por estar muy lejos de agredir física o verbalmente a las mujeres, o por haber asumido algunos cambios de roles, o por solidarizarse hasta públicamente con sus reivindicaciones. Según ellos los machistas y los violentos con las mujeres eran “esos otros” que se aferraban a la masculinidad hegemónica , con el abuso de poder, la discriminación, la impunidad posesiva que conlleva. “Esos otros ” de los que no cabe duda que anulan el desarrollo de la vida de las mujeres como personas con identidad propia, ciudadanas de primera, con deseos y necesidades propias y derecho a satisfacerlas.

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Salvador Sobral: otra masculinidad es posible

Publicado el 19 Mayo 2017 en General |

Octavio Salazar Benítez. Tribuna Feminista

El triunfo de Salvador Sobral el pasado sábado en Eurovisión, además de mostrarnos entre otras cosas, y como él mismo dijo, que la música, la música de verdad, nada tiene que ver con los fuegos de artificio, supone también una oportunidad para demostrarnos que otra masculinidad es posible. Es decir, en un contexto tan hipermasculinizado y androcéntrico como el del Festival (recordemos como pese a “celebrar la diversidad” los tres presentadores eurovisivos fueron hombres, y como la mayoría de las chicas competidoras insistieron, de una forma u otra, en mostrarse como cuerpos fuertemente sexuados), consumido y aplaudido muy especialmente por un público gay, el portugués supuso una ruptura con el discurso normativo que nos revela lo que significa ser un hombre de verdad. Un discurso en el que mucho me temo la incidencia de la diversidad afectivo/sexual está siendo mínima porque la masculinidad hegemónica, unida a los dictados de un mercado que busca hombres ante todo que consuman y hagan circular el dinero, está provocando que la imagen mediática y públicamente reconocible del chico gay exitoso no difiera mucho de la del hetero.

De esta manera, no hemos situado en un plano de perversa “igualdad” en el que todos pasamos por el aro de reproducir el modelo heroico de siempre, es decir, el del tipo fuerte, preparado siempre para la acción, sujeto deseante y que hace de su cuerpo una herramienta esencial para situarse en el mercado. Por eso no es de extrañar que la vigorexia se esté extendiendo como un problema cada vez más serio entre los chicos jóvenes, o que los gimnasios se hayan convertido en los nuevos santuarios de la masculinidad o que la publicidad, bajo la apariencia de nuevos tiempos, nos siga ofreciendo en definitiva la imagen del macho de siempre. O sea, la del que parece preparado para combatir en cualquier momento, para seducir y llevar las riendas del pacto sexual y para continuar siendo el vaquero sin ley al que nadie parece discutir el privilegio de ser siempre el dominante. Un vaquero que, insisto, seduce por igual a mujeres y a hombres. Porque no estamos hablando de orientación sexual, o de deseos que van y vienen, sino de cómo se continúa conformando la masculinidad exitosa en pleno siglo XXI.

Frente a ese discurso, que es el que reiteradamente nos ofrecen los medios de comunicación, las películas que vemos o las canciones que bailamos, el portugués Sobral representa justo lo contrario. En todas las crónicas del festival se ha destacado su desaliño, que llevase un traje varias tallas mayor que la suya o que no pareciera en general muy preocupado por su aspecto físico. Se ha destacado de él como una cualidad que le ha hecho sumar puntos su fragilidad o su capacidad para despertar emociones sin estridencias. Verlo actuar como si se tratara de un cristal a punto de romperse frente a la sexualidad desbordante del representante israelí, de la chispa tan masculina del italiano o de la seducción tan Bond del sueco, supuso para mí (re)encontrarme con otro modelo de hombre que me gustaría sirviera como palanca para darle la vuelta a este mundo tan patriarcal y machista que seguimos sufriendo (y del que, no hace falta aclararlo, son principales víctimas las mujeres).

 

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Retina Papers Los algoritmos tienen prejuicios: ellos son informáticos y ellas, amas de casa

Publicado el 16 Mayo 2017 en General |

Por Rebeca Gimeno.

La inteligencia artificial puede ser sexista. Cinco científicos nos explican por qué.

Preguntemos a un algoritmo que estudia el perfil psicológico y que ha desarrollado por la Universidad de Cambridge, a cien millas de donde vivió la escritora inglesa, qué nos diría al analizar el texto del inicio de “Orgullo y Prejuicio”.

– La persona que lo escribió es más liberal y artística que la media… ¡Correcto!

 – Es más organizada y trabajadora también… ¡Correcto!

– Su edad ronda los 30 años… Aproximado

– La probabilidad de que sea un hombre es del 99%… ¿Jane Austen?

¿Un error casual? Pongamos a prueba al mismo algoritmo con otra mujer, esta vez de la época presente; Christine Lagarde. ¿Qué conclusiones extrae tras analizar un discurso suyo sobre economía mundial?

– Que es el “arquetipo de la masculinidad”…

¿Por qué? ¿Será porque habla de economía y crecimiento y eso es muy masculino? Probablemente… ¿Y si resulta que la forma que tienen de aprender las máquinas por sí solas (machine learning) también contiene sesgos sexistas (y de otro tipo) que vemos en la sociedad? De eso va el artículo que han escrito Bolukbasi, Chang, Zou, Saligrama y Kalai, (Universidad de Boston y Microsoft), una referencia en este incipiente campo de investigación.

Para poder adentrarse en este mundo de los algoritmos hay que comprender un poco mejor cómo es su machine learning. Igual que los niños aprenden de sus padres, muchos algoritmos aprenden de los datos con los que se les alimenta. En el procesamiento natural del lenguaje, una de las técnicas más utilizadas consiste en cebar a la máquina con miles y miles de textos para que encuentre patrones y aprenda por sí misma el idioma. Se llama mapeo de palabras (word embedding, en inglés). “Es una red artificial para entender la estructura de una frase. La máquina se alimenta con un montón de textos que representan el lenguaje que se está estudiando”, explica Álvaro Barbero, Chief Data Scientist del Instituto de Ingeniería del Conocimiento. “El sistema aprende qué palabras están cercanas a otras y las convierte en números para que la máquina pueda entender el lenguaje. Se utiliza bastante porque es un sistema muy efectivo”.

Dicho de otra manera, lo que hace el sistema/algoritmo es agrupar palabras por temas. Algo parecido a ordenar un armario (ahora que está tan de moda), tenemos la sección abrigos, partes de arriba, camisetas, bufandas, calcetines… y luego establecemos combinaciones. ¿Pero y si la máquina nos dice al ver unos pantalones que el sujeto es un hombre? ¿Es que la mujer no puede llevar pantalones? No, es porque es más probable estadísticamente que sea un hombre.

En el artículo de Bolukbasi et al. se aborda la problemática de delegar totalmente en el machine learning sin tener en cuenta el riesgo de amplificación de los sesgos presentes en los datos.

El estudio puede resultar un primer acercamiento al mundo de los algoritmos sin ser excesivamente técnico. Además está lleno de ejemplos de cómo la técnica de mapeo de palabras nutrida con datos de Google News (la base más extensa de las que hay) está llena de prejuicios y sexismo.

“Hay cientos o incluso miles de artículos escritos sobre mapeo de palabras y sus aplicaciones, desde la búsqueda en internet al análisis de currículos. Pero ninguno de estos estudios ha reconocido lo llamativamente sexistas que son estos mapeos y el riesgo que suponen por lo tanto a la hora de introducir sesgos en sistemas del mundo real”.

 

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