Gizonduz

Logotipo institucional euskadi.net
Menú de Navegación

“Lehenago egingo die uko bere pribilegioei klase burgesak, gizonok baino”

Publicado el 19 enero 2018 en Diversidad sexual, General, Grupos de hombres, Los hombres ante la igualdad |

Argazkia: Dani Blanco.Argazkia: Dani Blanco.
ARGIAN. Z. OLEAGA 2018ko urtarrilaren 21a

Bakoitzak nondik hitz egiten duen adieraztea garrantzitsutzat du Jokin Azpiazu Carballok. Bera, akademian, kalean, tabernetan bizitutako hausnarketa eta ekintzetatik ari da. Feminismoekin, LGTB+/queer mugimenduekin eta gizon taldeekin garatutako harreman eta militantzietatik. Maskulinitateari pribilegioetatik eta boteretik heltzea proposatzen du Masculinidades y Feminismo liburuan [hemen PDFan irakurgai].

Zerk bultzatuta idatzi duzu liburua? Nori dago zuzendua eta zer nahiko zenuke sortzea bere irakurketak?

Liburuaren helburua ez da edozeinek irakurtzea. Saiatu gara larregi akademikoa izan ez zedin, hausnarketaren konplexutasuna ezkutatu gabe aldi berean. Asmoa da gai horren inguruan bueltaka ibili den jendeak izan dezala tresna bat gehiago. Erosotasunez irakurriko dena ulergarritasun aldetik, baina deserosotasuna ere sortu nahi duena aldi berean. Kariñoz, beti ere. Orduan, bai, segur aski gehiago dago zuzendua feminismoan interesa agertzen duten gizonei, feminismoan aritzen diren emakume eta genero ez bitarretako pertsonei, eta oro har eraldaketa sozialarekin lotuta dagoen pertsonei. Ez dago “guztiontzako maskulinitateak” klabean idatzia.

Zein da liburuaren marko politikoa? Gizonak klase soziala garela esan duzu inoiz.

Oso baieztapen potoloa eta borobila da. Beraz, ez guztiz egia, ezta guztiz gezurra ere. Azken urteetako joera bati buelta emateko baliatu nahi izan dut. Gizontasunaren diskurtsoa asko zentratzen ari da identitatearen inguruan. Eraldatu daitekeena, eraldatzen ari dena eta abar. Maskulinitatea niretzako ez da horrenbeste ni definitzen nauen zerbait identitate ikuspegitik, baizik eta nire botere posizioa markatzen duen zerbait. Eta horrek nire identitatea markatu dezake. Baina abiapuntua ez nuen identitatean jarri nahi, boterean baizik.

Behin irakurri nizun “apenas dago historian, bere pribilegioei boluntarioki uko egin dionik”. Ba al dago inongo arrazoirik pentsatzeko gizonezkook salbuespen izan gaitezkeenik?

Izatekotan, kontrakoa. Motibo gehiago dauzkat nik pentsatzeko klase burgesak uko egingo diela bere pribilegioei, gizonezkook baino. Hara zer esaten dizudan. Oso une politiko xelebrera heltzen ari gara, badirudi posizio ezberdinetatik pribilegioen aitortza egiten dugula: “Badakit pribilegiatua naizela zuria izateagatik, gizona izateagatik, tar tar tar”. Horrekin soilik ez goaz inora, ez badugu neurri zehatzik hartzen. Mugimendu feministak proposatzen dituen neurriak entzun behar ditugu, eta gure egin.

Geure burua ezkertiartzat dugun gizonok, ezberdinak ote?

Ezkerreko mugimenduek historia eta genealogia jakin bat dute. Esaterako, biktimizazioaren ideia oinarrizkoa da: elkartzen gara zapalkuntza bat pairatzen dugulako eta buelta eman nahi diogulako. Biktimaren paperarekin identifikatzen gara. Azken hamarkadetan bizitza konplikatu zaigu. Feminismoetatik edo begirada dekolonialetatik, adibidez, planteatu digutelako ez dela hain argia dimentsio orotan eta uneoro biktima bezala aurkezte hori. Gizonezkook ezkerreko mugimenduetan botere harremanak onartzeko ditugun erresistentziak, gure posizio zentral pribilegiatutik eratortzen dira. Zerbaitek gure biktima papera auzitan jartzea ez zaigu gustatzen, ez diogu heldu nahi.

Irakurri osoa

Leer más

Interrogatorio a la virilidad

Publicado el 13 enero 2018 en General, Los hombres ante la igualdad |

 Ciro Morales Rodriguez en elsaltodiario.com

El hombre blanco, heterosexual y rico mira la realidad de los grupos oprimidos desde el poderoso burladero, y no estará viendo nada, porque para él no existe.

Hombres, hombres, y más hombres (cis*, entiéndase en todo el artículo). Se abren grietas y aparecemos hombres. Se oyen voces y son de hombres. Sonrisas seguras de hombres, perdones hipócritas de hombres. Carros tirados por imprescindibles espaldas, opiniones vertidas para rellenar un silencio incómodo y ajeno. Repúblicas proclamadas por hombres y Estados golpeando con hombres. Manos tendidas manchadas de autocomplacencia, lágrimas de incomprensión por falta de voluntad. Porque tenemos toda la iniciativa del mundo menos cuando se trata de rajarnos el traje masculino para ver de qué hilos está hecho, ¿acaso el rey se preocupa de dónde le llegan las monedas de oro?, ¿quién osa complicarse la vida cuando la comodidad es una gran compañera de viaje?

El hombre blanco, heterosexual y rico mira la realidad de los grupos oprimidos desde el poderoso burladero, y no estará viendo nada, porque para él no existe; su ignorancia es ceguera, y provoca placer. La experiencia que no es suya no le regala seguridad, ni un marco plausible de análisis.

Además de las gafas del marxismo, que nos complace y motiva porque nos iguala por arriba, existen otras igual de necesarias que son las del feminismo, pero estas nos fragilizan, nos igualan por abajo y nos dejan en una especie de limbo desconocido –para nosotros– por un tiempo indeterminado… el de la respiración.

No pretendo negar la diversidad, madre de todo lo bueno; masculinidades no hegemónicas han existido, hostigadas, toda la vida; pero tampoco negaré el mínimo común denominador que nos ha generado como vara de medir de toda experiencia sensible. Saltarán quejas que alegan opresiones personales, intersecciones varias que inferiorizan… porque no todos cabemos en ese modelo blanco, heterosexual y rico. Pero de momento las tildaré de escudo fraudulento, de tapón de oídos, de intento desesperado que no quiere captar el protagonismo en la dominación sexual.

Se nos hará grande el reto, porque no estamos acostumbrados a la lucha contra uno mismo; nos ahogaremos y querremos tirar la toalla, porque el insight patriarcal no es grato, ni fácil ni beneficioso para nosotros. Pero entonces no podremos hablar de mundos nuevos en nuestros corazones, ni de comunidades, repúblicas o alianzas feministas; y sí de mantenimiento del Poder.

A los hombres no nos gustan las preguntas, nos es más fácil movernos entre certezas. Ante cualquier duda, sentenciamos… no hay posibilidad de vacilar porque se resquebrajaría nuestro molde bien acabado. De esta manera, si pretendo ir abordando y deshilachando nuestra masculinidad en las siguientes colaboraciones, qué mejor forma que una ristra larga de interrogaciones, para que nos vayamos haciendo el cuerpo… a ver si así nos moldeamos a la plasticidad y abandonamos la rigidez que tanto nos caracteriza.

Sin embargo, cuidado con las trampas al solitario, porque, como bien apunta uno de mis referentes principales en esto de la masculinidad, Jokin Azpiazu en Masculinidades y Feminismo (Virus, 2017) (¿Veis? Un hombre que cita a otro hombre), no se trata de ir poniendo el foco en la manera amable y no normativa de ser hombres –que también–, sino de alumbrar con luces de neón –y purpurina– todas y cada una de las aplicaciones prácticas de nuestros privilegios (ya tardaba en aparecer el término estrella que tanto enerva a los guardianes de la modernidad).

Leer completa

Leer más

¿QUÉ NIÑOS, QUÉ HOMBRES, QUÉ JUEGOS, QUÉ JUGUETES?

Publicado el 4 enero 2018 en General, Los hombres ante la igualdad |

Redacción de Hombres Igualitarios | 20 Dic, 2017

SEXISMO EN LA ELECCIÓN DE JUGUETES

Afortunadamente, se extiende socialmente la inquietud, o al menos surge la pregunta, a la hora de elegir el juguete, de si estamos constriñendo la libertad de desarrollo personal por elegir el juguete según el sexo al que se supone que tradicionalmente ha sido adjudicado. Otra cosa es la decisión que finalmente tomemos, pero al menos nos cuestionamos cada vez más el supuesto orden de normalidad y naturalidad del asunto. Se reduce progresivamente el número de personas que dividen los juguetes por sexo (de niño o de niña), o al menos que lo dicen abiertamente y en público: “este juguete es de niñas y este juguete es de niños”. Sin embargo, en realidad, la elección final del juguete sigue siendo mayoritariamente sexista por múltiples razones: la publicidad, las creencias personales sobre el género y la falsa creencia que induce al miedo a la homosexualidad.

Cuando reflexionamos sobre estos temas hablamos de publicidad sexista o de actitudes personales sexistas, pero no de juguetes sexistas. Los juguetes nunca fueron en sí mismos sexistas. Lo sexista es su elección y su uso en función de la atribución a uno u otro sexo y, por lo tanto, los juguetes serán más o menos educativos, más o menos tecnológicos, más o menos violentos, más o menos divertidos, pero no más o menos sexistas. Los hacemos sexistas cuando los elegimos y fomentamos su uso en función de nuestras expectativas de adultos, de las intenciones de negocio de las compañías de juguetes y de las estrategias de publicidad.

El videojuego sí puede ser en sí mismo sexista, pero el videojuego no es un juguete, sino un juego. No es un juguete porque no cumple con la condición de poder ser usado de manera diversa en función del deseo de quien juega, de la imaginación o de la necesidad. El videojuego se utiliza para lo que se ha diseñado y el/la jugador/a muestra fundamentalmente sus habilidades pero no su imaginación. Y sin duda la mayoría de videojuegos son extremadamente sexistas por el rol de mujer que, aunque es activa, atrevida e incluso violenta en la mayoría de casos, es además hipersexualizada. Los personajes masculinos rara vez aparecen en roles de cuidado, amistad o afecto, sino en acciones violentas y practicando deportes tradicionalmente masculinos. Además su presencia es mayor que la de los personajes femeninos.

LA PUBLICIDAD

La manera en que la publicidad muestra los juguetes asociados a uno u otro sexo tiene sin duda una poderosa influencia, tanto en las personas adultas que compran como en las niñas y los niños que piden. Todos los estudios que analizan la publicidad del juguete desde la perspectiva de género siguen indicando sesgos sexistas evidentes y masivos. El realizado por EMAKUNDE (Instituto Vasco de la Mujer del Gobierno Vasco) en 2004 señalaba diferencias de presentación de los juguetes en función del sexo en multitud de indicadores tales como los colores, la acción de los personajes, el lugar y presencia preponderante de los personajes, el lenguaje, la escenografía, etc. Un estudio más reciente es el TFG realizado en 2014 por Miriam Santos Gracia de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Es cierto que en la publicidad van desapareciendo los sesgos más evidentes (como, por ejemplo, la separación de colores y de páginas por sexos en los catálogos), pero a nada que se profundice, aparecen otros factores sexistas inicialmente no tan fácilmente perceptibles y conscientes pero sí condicionantes. Pero es que, además de la diferenciación sexual bipolarizada en horizontal, es necesario desvelar la diferenciación en vertical, es decir la jerárquica y de valoración. La supuesta inversión o intercambio de roles de manera simétrica no es tal. Se observa cómo aparecen más niñas con juguetes y acciones (juegos) tradicionalmente masculinos (coches, balones, juegos tecnológicos) que niños con juguetes y juegos tradicionalmente femeninos (muñecas, maquillaje, vestuario). Esto no es más que la extensión de lo que ocurre en otros ámbitos de la vida como la educación, el deporte, la elección de profesiones, etc.

Otro ejemplo que pone luz en esto es la creciente valoración de la cocina y la consiguiente traslación a la publicidad de cocinas entre niñas y niños de forma más indiferenciada. Es decir, nos incorporamos los varones (niños o adultos), e incluso nos apropiamos de aquello que tiene reconocimiento social.

Emakunde publicó en 2009 una completa guía para familias y también el Instituto Andaluz de la Mujer publicó en 2013 otra interesante guía.

OBSTÁCULOS PARA EL CAMBIO

Las creencias personales de asignación de roles en función del sexo porque es lo “natural”, lo “normal” o lo “conveniente” para el buen orden social, son otro poderoso obstáculo para el cambio. No cumplir con la asignación de juguetes -y los consiguientes roles asociados- en función del sexo supone subvertir el orden de las cosas tal y como han venido siendo y por lo tanto una exposición a la desorientación e incomodidad, en el mejor de los casos, y un riesgo para la pérdida de privilegios masculinos. Esto que denominamos resistencia a la desorientación o incertidumbre se observa en los estudios empíricos en los que se ofrece a personas adultas interactuar con niños y niñas de menos de 2 años. Si no se les indica el sexo ni se ofrecen rasgos diferenciadores (como el color de ropa o pendientes) las personas adultas expresan sentirse incómodas por “no saber cómo interactuar con una criatura de la que desconocen el sexo”. La tolerancia a la incertidumbre y a la indiferenciación sexual facilita la superación de estereotipos y prejuicios y hace la elección del juguete más libre del cliché del sexo de nacimiento.

Leer completa.

Leer más

“El patriarcado vive empalmado porque tiene un público muy fiel que aplaude y vitorea cada uno de sus actos”

Publicado el 28 diciembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

Entrevista a Roy Galán. Nuria Coronado. Publico

El escritor Roy Galán reclama que los hombres cedan sus privilegios, den un paso atrás y dejen de tratar a las mujeres como ciudadanas de segunda.

Hay escritores que solo escriben. Después están los que, como Roy Galán, hacen juegos malabares de palabras que se colocan entre el corazón y la conciencia. Su magia al poner negro sobre blanco es tal que lo que transmite y cuenta se toma cual medicina para recuperar o empoderar al ser que es humano que a veces se olvida de serlo.

Él, como los títulos de sus dos últimos libros es Irrepetible, es La ternura y con ambas cualidades reclama que los hombres cedan sus privilegios, den un paso atrás y dejen de tratar a las mujeres como ciudadanas de segunda.

Proclama la igualdad: “No porque hagamos a las mujeres un favor, sino porque ellas tienen derecho a estar como nosotros.Por eso resulta altamente ofensivo que, a veces, se sienten hombres a debatir sobre los cuerpos o sobre la voluntad de las mujeres. Porque si algo he aprendido de las mujeres es que no pueden (ni deben), ser definidas. Y menos por un hombre. Porque los hombres no podemos decidir qué quieren las mujeres ni qué son las mujeres. Los hombres tenemos que facilitar el espacio y el tiempo necesarios para que las mujeres se conviertan en lo que les dé la absoluta y real gana”.

¿El patriarcado está empalmado?

No es que el patriarcado esté empalmado, es que vive empalmado y además muestra su inmensa erección siempre que puede, sin pedir permiso, sin avisar, en cualquier parte, sin contar con nadie. Podríamos decir que el patriarcado es un exhibicionista, sí, que tiene un público muy fiel que aplaude y vitorea cada uno de sus actos. Esto no sería un problema si el patriarcado no se excitara con la desigualdad entre hombres y mujeres, pero es así como lo hace. Por suerte y gracias a todos los movimientos de lucha se está convirtiendo cada vez más al patriarcado en un impotente que, aunque quiera, no puede.

¿El poder y la historia (donde el hombre manda y gana) sigue siendo su Viagra?

Evidentemente el patriarcado necesita de estímulos para subsistir. Uno de ellos es ese pasado que le da la razón continuamente no porque la tenga sino porque nadie se la ha intentado arrebatar nunca. El poder ha estado siempre en manos de los hombres y son los hombres poderosos los que han escrito la historia. De esta manera se ha configurado una realidad en la que las mujeres, simplemente, no han existido, no han tenido relevancia.

Las voces de las mujeres y su sentir han quedado absolutamente silenciadas por lo que el imaginario colectivo (nuestros referentes), tiene una especie de nebulosa en lo que se refiere a la identificación y conocimiento de aquello que tiene que ver con lo femenino. Existen tantas realidades y amores como mentes en el planeta. Y si las mentes de las mujeres no han sido alumbradas entonces históricamente tenemos una carencia absoluta a la que debemos hacer frente. Es casi una cuestión de justicia, de amor propio, de restitución de todo aquello que no ha sido escuchado. El hombre ha dispuesto, y siempre que lo ha hecho ha sido para ganar, por eso los conflictos siempre se han resuelto a través de las guerras. Las guerras son un fracaso estrepitoso de la humanidad, la ausencia absoluta de empatía en los actos, la incapacidad de entendernos. Muy bien, ya sabemos qué ha pasado hasta este momento mientras los hombres han ostentado el poder. Sería interesante (y necesario) que empezáramos a ver qué pasa a medida que las mujeres van recuperando el lugar en el mundo que por derecho les corresponde.

Leer completa

 

Leer más

El machismo también daña a los hombres

Publicado el 21 diciembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

Ilustración: Rocío Cañero

¿Hace falta una nueva masculinidad?

Por Esteban Ordoñez Chillarón.

Una escena. Julián (pseudónimo), un niño de ocho años, llegó al entrenamiento de fútbol de su equipo. Revisó la bolsa de deporte y descubrió que había olvidado las zapatillas. Solo tenía los zapatos del uniforme. Se puso el chándal, se calzó los zapatos y salió al campo. Israel, un compañero, lo revisó, se rio y avisó a otro para que se fijara: «Míralo. ¿Es que eres mariquita, adónde vas así?».

Esos mismos zapatos los llevaba también Israel durante todo el día, pero su significado cambió en el momento en que terminaron las horas de clase y se enfundaron una vestimenta deportiva. El fútbol, como vehículo de identificación masculina, se toma como cosa seria y sirve para calibrar la pertenencia al grupo. Los grupos se sostienen marcando límites, castigando lo que se considera externo a él.

Julián duró poco tiempo en el equipo. Era sensible, le gustaba observar a los animales y dibujarlos. En cambio, había poca convicción en su acercamiento al fútbol —que era, en fin, acercarse a sentirse integrado—, tal vez porque le costaba soportar igual que otros niños ese marcaje continuo: se le hacía difícil adaptarse al lenguaje de confrontación con el que los niños se miden unos a otros. Quizás, Israel lo sabía y no fueron los zapatos el problema, sino notar algo que no podía verbalizar pero que le indicaba que había algo distinto en su compañero.

Cuando Julián llegó a casa y contó la historia, su madre lo consoló: «Pues la próxima vez enséñale el trozo de carne que te cuelga». Sin embargo, no se trataba del cuerpo, era otra cosa. Esta historia, ocurrida hace veinte años, es un ejemplo de cómo el machismo, aunque los privilegie, también causa sufrimiento en muchos hombres. Lo más probable es que la actuación de Israel no fuera más que un grito desesperado para no caer en esa fosa en la que caen los niños cuya masculinidad empieza a cuestionarse.

Esa vigilancia fantasmal moldea el machismo que subyuga a la mujer. Esa vigilancia no es cosa de niños. Se articula desde todos los ámbitos. A esto, como apunta el sociólogo José Vela, se le denomina «policía del género» y la ejercemos todos. «En el momento en que un chico se comporta de manera un poco afectiva ya hay una acusación que generalmente se va a materializar con una palabra: maricón. Muchas veces no nos damos cuenta de que maricón no significa homosexual, a ciertas edades no saben lo que es homosexual», explica.

Los niños, muchas veces, aprenden a relacionarse pegándose. Lo hacen como juego, pero, en el fondo, hay un punto de calibrar la amistad a partir de la fuerza física. La brusquedad y lo violento como unidad de medida de lo masculino.

La identidad masculina, argumenta Vela, se construye en términos negativos: atendiendo a qué no es ser un hombre. «Al no ser una identidad definida por sí misma, los hombres tienen que demostrar continuamente que lo son, no pueden relajar la masculinidad, y eso es agotador». Por eso, la homofobia y la misoginia «son dos pilares de construcción de lo masculino», se usan como verja electrificada entre el ser hombre y el no serlo.

Leer completa

Leer más

Políticas de igualdad dirigidas a hombres ¿Por qué son necesarias las políticas de igualdad para hombres?

Publicado el 19 diciembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

AHIGE

Para favorecer la construcción de una sociedad plenamente igualitaria. Este es el objetivo principal y último que se pretende conseguir.

El problema de la discriminación y el sexismo es multifactorial y hunde sus raíces en los anales de la historia. Es un problema complejo que implica cambios en todos los ámbitos de nuestra vida, personales y sociales, que hay que abordar de manera integral.

Será más rápido este proceso y mucho menos doloroso si conseguimos incorporar a los hombres (no olvidemos que significan la mitad de la población) a la idea de que la “plena igualdad de derechos y oportunidades” es una situación social deseable que aportará beneficios a todas las personas; mujeres y hombres.

No hay que olvidar la eficacia que, desde este planteamiento, obtendremos socialmente de los recursos que se empleen desde los poderes públicos para actuar directamente con los hombres.

Para ello necesitamos poder actuar directamente con medidas que contrarresten las “resistencias masculinas al cambio”, identificando cuáles son los valores, actitudes y situaciones que están dificultando la incorporación de la idea de igualdad y su práctica en la población masculina.

A la lista tradicional (sentido de superioridad, resistencia a la pérdida de privilegios y control, etc.) de los factores que producen las resistencias de los hombres a la plena igualdad, hay que añadir, desde el análisis de género, otros muchos elementos: los miedos, inseguridades, complejos de inferioridad, el control masculino ejercido por los otros hombres, la falta de referentes positivos o el mundo emocional masculino como consecuencia de la cultura machista…

Desde esta perspectiva, sin que se obvie en lo más mínimo la responsabilidad personal y colectiva de los hombres ante la discriminación que sufren las mujeres, se ve al hombre actual como producto de procesos de socialización de género milenarios que, al igual que ha ocurrido con las mujeres, han determinado su forma de ver el mundo y a sí mismos.

En este contexto, aparece también como necesaria la creación de valores sociales y referentes positivos de masculinidad, que sirvan de alternativa sólida y efectiva al tradicional modelo machista. Mientras no consigamos esto, millones de hombres se seguirán refugiando en las “fuerzas y seguridades” que le proporciona el machismo y la defensa contra el “excesivo” avance de las mujeres.

Por otra parte, se hace necesaria una referencia explícita al problema de la violencia machista que, en su origen último, es un síntoma de la dificultad o incapacidad de una parte de los hombres para adaptarse a nuevas relaciones en igualdad con las mujeres. El desarrollo de políticas específicas para hombres permitiría, por un lado, actuar concretamente contra los factores causantes de esta situación y, por otro lado, dinamitar el colchón social de silencio cómplice del que, en la actualidad, disfrutan los hombres maltratadotes.

Finalmente, debemos remarcar la necesidad de no convertir la necesidad de cambiar la identidad masculina tradicional en una obligación individual o con beneficios individuales. La transformación de los hombres y su incorporación al camino de la igualdad es un tema social y político: lo personal es político. No se trata de un cambio que ahora debamos hacer los hombres si queremos o si nos vemos con ánimos. Se trata de una obligación política y social porque tiene consecuencias sociales que no deben ser ignoradas. Por tanto, debe ser abordada de forma política y social. Tal como hemos dicho, no hacerlo tiene elevadísimos costes y nos convierte en cómplices de los mismos.

Principios de las políticas de igualdad dirigidas a hombres

– Su objetivo principal ha de ser la construcción de una sociedad plenamente igualitaria, con absoluto respeto a la libertad básica de todas las personas sin distinción de su sexo u orientación sexual. Deberán evitarse, cuidadosamente, aquellos mensajes y posicionamientos que fomenten la rivalidad de hombres contra mujeres y viceversa.

– Es posible incidir en el proceso social de cambio de la población masculina provocando un movimiento desde la actual situación de resistencias activas y pasivas al “avance de las mujeres”, hacia posiciones favorables a la igualdad.

– La intervención con hombres debe nutrirse de la teoría de género, base para analizar la actual respuesta de los hombres ante el cambio de las mujeres. Por tanto, debe incidir en estos factores y sus consecuencias.

– Perspectiva integral: favorecer procesos personales de cambio y también la generación de nuevos valores y relaciones sociales.

 

Leer completa 

Leer más