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El run-run de las paternidades igualitarias

Publicado el 17 Diciembre 2016 en Paternidad Igualitaria |

A las puertas de 2017 seguimos viviendo en sociedades donde las paternidades distan mucho de ser igualitarias y equitativas. Por ello, bienvenidas sean otras formas de paternidades que se desvinculen y alejen cada vez más de una manera concreta de entender y ejercer qué es ser padre. Paternidades más igualitarias y equitativas que sean alternativas a las paternidades sexistas.

Sin quitarle ni un ápice de importancia al papel que las paternidades tienen o deben de tener en la construcción de sociedades más justas e igualitarias, últimamente me encuentro con un ‘run-run’ constante de artículos, investigaciones, jornadas, comentarios en redes sociales, etc., que nos hablan de las grandes bondades de las paternidades igualitarias en el avance hacia la igualdad entre mujeres y hombres. Es como si hubiéramos dado con la fórmula mágica para conseguir la igualdad real entre mujeres y hombres. Y reitero, no seré yo quien niegue que abordar la construcción de paternidades (y maternidades) más igualitarias es importantísimo parar lograr sociedades más justas, equitativas e igualitarias.

Pero parece que podríamos estar intentando reproducir en los hombres aquello que el movimiento feminista ve como algo peligroso y dañino para las mujeres: la imposición de la maternidad, la ’esclavitud’ de la maternidad. De acuerdo a esta idea para que una mujer se realice ‘cien por cien’ como persona tiene que pasar sí o sí, por la maternidad. Claramente se trata de una maternidad muy concreta, que en nuestra cultura y sociedades se impone con características como: abnegadas, súper-madres, entregadas, conciliadoras, bondadosas, etc.

¿Es que acaso ser padre se está convirtiendo en un requisito imprescindible para construir relaciones igualitarias entre mujeres y hombres? Y es ahí donde mi ‘run-run’ se acentúa.  Ser padre es y debería de ser una opción, no un deber, una imposición social y cultural. Ser padre o no serlo no debe condicionar el logro de relaciones equitativas e igualitarias entre mujeres y hombres. Las paternidades (y las maternidades) no deben ser el elemento transversal en las relaciones entre mujeres y hombres, como pudiera parecer últimamente. Los seres humanos, al margen de ser madres o padres, somos seres sociales en múltiples espacios, papeles y funciones: en el ámbito de las amistades, en al ámbito laboral, en la calle, en la política, en la cultura, entre muchos otros. En definitiva debemos ser partícipes desde perspectivas que incluyan a las paternidades y las maternidades como uno de los elementos a tener en cuenta, no como eje central, en la construcción de sociedades justas e igualitarias entre mujeres y hombres.

Quizás, el foco de atención debería estar en los cuidados. Es decir, ubicar el análisis, la reflexión y el trabajo sobre las paternidades y maternidades dentro de la organización social de los cuidados. Para ello, deberíamos entender los cuidados como proponen las miradas feministas sobre la economía. Leer a Amaia Pérez Orozco o Nancy Fraser nos puede ayudar a identificar qué elementos debemos tener presentes al abordar el complejo tema de los cuidados y como estos elementos se relacionan con las maternidades y paternidades. Que sean los cuidados el tema transversal, ya que nos increpan directamente en todas las facetas de nuestras vidas.

Sabemos y somos conscientes, o deberíamos serlo, de que la falta de corresponsabilidad en nuestras sociedades es un hecho con graves consecuencias sobre todo para las mujeres. Son ellas quienes mayoritariamente realizan las labores de los cuidados. Pero es necesario entender la corresponsabilidad en un sentido amplio, donde actores y actrices son las mujeres, los hombres, el mercado y el Estado. Y los escenarios donde interactúan estos actores y actrices son las esferas públicas y privadas. Es en este esquema donde las paternidades son una cuestión más a tener en cuenta. Al fin y al cabo, lo que autoras como Amaia Pérez Orozco plantean es que los cuidados sean el eje de un modelo de desarrollo productivo-reproductivo sostenible.

Ubicar el debate, el análisis y las reflexiones sobre las paternidades en este contexto nos permite abordar y tener presentes cuestiones relacionadas directamente con las paternidades, como por ejemplo: la relación de los hombres con la corresponsabilidad, con las relaciones de poder y los privilegios, la relación de las masculinidades y las feminidades con los cuidados, los sistemas de cuidados, etc.  Incluso con un tema que se obvia al hablar sobre paternidades y maternidades: la relación entre quienes son madres o padres con quienes no lo so

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“Pensamos que la paternidad es una experiencia vital clave en la vida de cualquier hombre”.

Publicado el 15 Septiembre 2016 en General, Grupos de hombres, Paternidad Igualitaria |

Rafa Pérez y Juanma Feito, impulsores de “Aitalaguna”

AITALAGUNA- ¿Quiénes sois? ¿De dónde surge esta iniciativa? ¿Quiénes colaboran en ella?

Somos Rafael Pérez y Juanma Triku Guerrero, miembros de dos asociaciones bilbaínas: Modulo de Asistencia Psico-social de Deusto-San Ignacio, y Piper Txuriak: grupo de hombres por la igualdad y contra el sexismo. En ambas asociaciones nos dedicamos a proponer y coordinar actividades de sensibilización y concienciación sobre la igualdad, y sobre una masculinidad sin violencia ni patriarcado. Enfocamos gran parte de nuestra labor a trabajar con hombres apoyándonos mutuamente para desmontar la masculinidad tradicional que coloniza nuestra manera de pensar, sentir y de actuar. Por ello que el contexto por el que se nos conoce socialmente sea “igualdad y nuevas masculinidades”. Las instituciones siempre apoyan nuestras iniciativas, y en este caso, contamos con el apoyo y la financiación de Emakunde y de la Diputación Foral de Bizkaia.

Aitalaguna ha sido el fruto de un sueño que no guardamos en un cajón, sino que creímos en su poder e importancia, a la vez que creímos en nuestra capacidad de ponerlo en marcha. El proceso duró dos años, pues en el camino apareció la frustración, la confusión, el desánimo, el miedo a lo desconocido. Algo clave fue pedir ayuda, y la recibimos por parte de algunas personas. Finalmente Ritxar Bacete aceptó el encargo, aportando su ilusión, su experiencia, su bagaje, su generosidad, y su tiempo.

AITALAGUNA- Sin pensarlo mucho…¿Qué significa para vosotros Aitalaguna?

Pensamos que la paternidad es una experiencia vital clave en la vida de cualquier hombre, pues con ella profundas y determinantes partes de tu construcción masculina de género se cuestionan o aparecen como algo a resolver. De esta reflexión (y pensándolo un poco) nos surgen algunas cuestiones que nos parecen fundamentales:

Cuánta importancia das a la relación con otra persona y a cuidarla…en qué punto sitúas esta actividad en tu escala de prioridades comparándola con las otras actividades que hasta el momento han ocupado un lugar principal en tu vida.

Cuánta importancia das a la intimidad, cercanía y amor con otra persona, es decir, se cuestiona cuánto de preparado estás para gestionar y entender una relación comprometida con otro ser humano; qué sentimientos te surgen de una manera notoria ante tal vivencia…tu habilidad para gestionar tu mundo emocional se cuestiona.

Estas y otras muchas cuestiones son las que trata de enfrentar Aitalaguna, para entre todos aportar aprendizajes y herramientas, para no dejar solo a los hombres ante una experiencia para la que no está entrenado, preparado, ni cognitiva ni emocionalmente. Crianza, cuidado, reparto igualitario de responsabilidades…nada de eso es una pieza del programa masculino que todos nos hemos visto obligados a aceptar.

AITALAGUNA- ¿En qué consiste esta iniciativa?

Aitalaguna es un espacio solidario, acogedor, de empatía, de apoyo…

Es un intercambio solidario de vivencias, sentimientos, pensamientos, teorías entre un grupo de personas (en su mayoría hombres) interesadas en un tema común: la crianza, tocando todos los aspectos que ello conlleva. Es un proceso de transformación y aprendizaje, en lo personal, pero conscientes de que en el camino transformamos lo común-social.

Es un intento de ir más allá de límites, costumbres, creencias, supersticiones, dogmas, normas, imposiciones o falsedades en uno de los temas más importantes y valiosos existentes en este Universo: nuestro nacimiento, crianza y desarrollo como seres humanos. Un espacio basado en la sinceridad para pensar con amplitud y valentía sobre lo que nos ocurre a nivel psicológico-emocional-físico-cognitivo durante el tiempo que estamos dedicados a la crianza o nos planteamos dedicarnos a ello.

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POR LA CORRESPONSABILIDAD EN LOS CUIDADOS TRAS LA SEPARACIÓN

Publicado el 7 Julio 2016 en General, Los hombres ante la igualdad, Paternidad Igualitaria |

Declaración aprobada en la Asamblea general de AHIGE el 12 de junio de 2016.

En la asamblea general de AHIGE del 27 de junio de 2009 se aprobó un manifiesto que recogía el posicionamiento de nuestra asociación acerca de las responsabilidades de cuidados de hijas e hijos tras la separación o divorcio. Se denominó “Por una vía igualitaria hacia al custodia compartida”. Este tema ocupa un lugar progresivamente más importante en la agenda de debate del movimiento de mujeres y hombres por la igualdad por varios motivos:

  • Se han aprobado desde entonces varias leyes del ámbito de las comunidades autónomas que regulan las relaciones familiares en los supuestos de separación de los progenitores: Cataluña (2010), Navarra (2011), Aragón (2011), País Valenciano (2011) y País Vasco (2015). Además el consejo de ministros del último gobierno estatal aprobó en 2015 el “Anteproyecto de Ley sobre el ejercicio de la corresponsabilidad parental en caso de nulidad, separación y divorcio”, que quedó sin tramitar en el Congreso. En todos los casos se propone como preferente el modo de “custodia compartida” pero aparecen diferencias en cuanto a qué hacer en el caso de desacuerdo, llegando algunas legislaciones a promover la decisión judicial de custodia compartida aun estando una de las partes en desacuerdo y aun dándose manifiestas malas relaciones entre los progenitores.. En cualquier caso en todas ellas se niega la custodia compartida en casos de violencia de género y de maltrato a el o la menor, que por otro lado está garantizada por la legislación de ámbito estatal (ley 8/2015 de modificación del sistema de protección a la infancia y la adolescencia, y la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género).

  • Los cambios sociales siguen afianzando la superación de la división sexual del trabajo y la participación corresponsable e igualitaria de los hombres en la crianza. Y esto se manifiesta lógicamente en que los hombres que se separan desean continuar ejerciendo los cuidados en igualdad. Sigue en aumento el número de separaciones y divorcios, tras la interrupción entre 2008 y 2010 de la tendencia de crecimiento (en 2014 se produjeron un 5,6 % más que en 2013) y también el de sentencias de “custodia compartida” (se ha duplicado en los últimos 4 años pasando del 10,5 % en 2010 al 21,3 % en 2014, según el INE).

  • Muchos hombres que no ejercieron durante la convivencia la crianza en igualdad reclaman sin embargo esa igualdad de cuidados y responsabilidades tras la separación. Lo hacen amparándose (enganchándose más bien) en esta corriente de opinión, en el aumento de las sentencias de “custodia compartida” y en la, comentada más arriba, aparición de nuevas legislaciones “favorecedoras”. Es evidente que no se ha alcanzado la corresponsabilidad total en la crianza puesto que los estudios de uso de tiempos siguen mostrando que, en igualdad de tiempos de trabajo remunerado en la pareja, la mujer dedica aproximadamente el doble de horas al trabajo doméstico y de crianza. Por otro lado todos los estudios sociológicos reflejan que aproximadamente un tercio de parejas jóvenes de doble ingreso vuelven al reparto tradicional de roles y tareas cuando nacen las criaturas. Y muy contundente es también la interrupción legislativa del proceso de igualación de permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles por nacimiento y adopción y los datos de conciliación laboral y familiar (solo el 2% de hombres se acogen al tiempo transferible del permiso de maternidad y, del total de reducciones de jornada y de excedencias para ejercer cuidados familiares, solo el 7 % y el 10 % respectivamente son solicitados por los hombres.

  • Algunos hombres, pocos pero con poder mediático, que no solo no ejercieron la crianza corresponsable, sino que además ejercieron violencia contra la mujer y/o contra los/las menores, utilizan este supuesto derecho para continuar ejerciendo poder y para obtener ventaja económica en la separación. Lamentablemente, varios de estos grupos han servido de caldo de cultivo para el desarrollo de posiciones contrarias al avance de las mujeres y hombres hacia la igualdad. Esto sucede cuando presentan el tema como una lucha de los hombres contra las mujeres y los poderes públicos que las ampararían en sus supuestos privilegios.

  • La mayoría de los hombres comentados en el punto anterior y una parte de profesionales de la judicatura utilizan el supuesto síndrome de alienación parental (SAP), es decir que un progenitor genere en los/las menores de manera intencionada opinión y actitud negativa hacia el otro progenitor, para argumentar sentencias judiciales en casos de separación. Este supuesto SAP es negado por la comunidad científica al no estar incluido en ninguna de las clasificaciones mundiales de trastornos y enfermedades mentales, ni por el DSM-V de la Asociación Americana de Psiquiatría, ni por la CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y el Consejo General del Poder Judicial ha recomendado explícitamente que no sea utilizado en los procesos judiciales. No obstante se desoye repetidamente esta recomendación y se continúa utilizando, incluso en  casos de violencia de género, para otorgar “custodias compartidas” o para adjudicar la custodia  al padre acusando a la madre de “alienadora”.

  • Fundamentos de nuestro pronunciamiento.

    AHIGE, como parte del movimiento de hombres igualitarios, debe comprometerse en la doble tarea de promover la paternidad igualitaria y corresponsable a la vez que visibilizar las nuevas desigualdades y violencias que, de manera implícita y no siempre visibles, ejercen algunos hombres y, en general, la cultura patriarcal todavía imperante. Nuestro posicionamiento debe regirse por el doble objetivo de corresponsabilidad y de denuncia de desigualdades.

    Por ello, como hombres implicados activamente en la igualdad, entendemos que sería contradictorio, por un lado, defender la asunción de responsabilidades, la paternidad afectiva y cercana y la eliminación de los roles convencionales y, por el otro, emitir el mensaje a los hombres de que, en caso de separación, van a ser considerados únicamente padres proveedores y será la madre la que asuma la responsabilidad de la crianza.

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Análisis de las diferesncias entre madres y padres, entre parejas con hijos y sin ellos

Publicado el 25 Junio 2016 en General, Los hombres ante la igualdad, Paternidad Igualitaria |

ANA CARBAJOSA Madrid 
Con hijos, todo menos iguales.

Partamos de una obviedad: no hay mujeres entre los presidenciables en estas elecciones. Da igual que los debates sean a dos o a cuatro. Ellas ni están ni se las espera. No se trata de que los partidos los lideren villanos machistas que con malas artes evitan que las mujeres rompan su techo de cristal político. Se trata de que la alta política es solo la cúspide de una pirámide laboral cuya base está atestada de mujeres. De que la alineación presidenciable es solo el reflejo de un país en el que las mujeres siguen sin contar como les corresponde y a las que les toca correr una carrera de obstáculos que a menudo se vuelve insuperable cuando llegan los hijos. Se trata sobre todo, de un derroche de talento en un país que no puede permitírselo.

El asunto es serio, pues ataca de lleno a la productividad y la natalidad de un país que envejece a marchas forzadas. Faltan niños y las mujeres los tienen cada vez más tarde —en España batimos récord europeo junto a Italia—, conscientes de que los hijos les penalizará a ellas más que a ellos. El problema es tan serio como ausente en la gran política.

Las mujeres se han incorporado masivamente al mercado de trabajo, pero la manera de organizar la sociedad y de repartir el cuidado de los hijos ha cambiado mucho menos, explica Irene Lapuerta profesora de la Universidad Pública de Navarra, que dedicó su tesis doctoral al Empleo, maternidad y permisos parentales en España. “El impacto negativo entre las mujeres de la formación de la familia es muy agudo en comparación con otros países del entorno”, explica. “El número de parejas de doble ingreso ha aumentado un 20% en apenas diez años, pero cuando llegan los hijos tienen muchísimas más probabilidades de dejar el trabajo, coger una excedencia o reducir la jornada”. Lo que investigaciones como las de Lapuerta demuestran y cualquier español puede comprobar en su entorno es que además el ritmo de progresión laboral de las mujeres tras la vuelta al trabajo después del permiso de maternidad, a menudo disminuye. El de los padres hombres, no.

Los datos de Lapuerta explican que de las madres con jornada completa en el momento del nacimiento, solo un 60,1% se encuentran en esa misma situación 18 meses después: un 18,5% ha pasado al desempleo o inactividad, un 10,9% reduce la jornada y un 2% está en excedencia. Las estadísticas europeas indican que la diferencia de la tasa de empleo entre hombres y mujeres en España aumenta especialmente entre los 40 y los 44 años (14,3 puntos porcentuales, tres por encima de la media europea), la edad en la que muchas españolas crían y en la que las carreras florecen. “No hay países perfectos, pero en otros lugares, las mujeres no tienen que retrasar tanto la llegada del primer hijo”, dice Lapuerta

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Factores de la construcción de las paternidades comprometidas en España

Publicado el 26 Abril 2016 en Paternidad Igualitaria |

Paco Abril (Homes Igualitaris – AHIGE Catalunya).“HOMBRES IGUALITARIOS” revista mensual de AHIGE. abril 2016

Los hombres cada vez están más cuestionados en la sociedad, desde diversos ámbitos. Uno de los principales cuestionamientos tiene que ver con el rol que ejercen en relación al trabajo y la familia. La figura del hombre proveedor de la familia (breadwinner), centrado en el trabajo remunerado y con muy poca participación en el trabajo reproductivo no remunerado es una figura en declive, cada vez menos valorada, culturalmente cuestionada. Por ejemplo, en la publicidad, cada vez más, se exhiben modelos de hombres cuidadores. En 2014 una famosa marca de teléfonos móviles mostraba numerosos padres que sostenían a sus bebés en el regazo o cuidaban de sus hijos, al tiempo que mostraban las nuevas aplicaciones del teléfono1. También estos modelos de padres se empiezan a visibilizar en las calles: conduciendo los cochecitos de los niños/as, en los parques y en otros espacios, tradicionalmente, feminizados. Al tiempo que aparecen en la blogosfera padres activistas de la parentalidad positiva que reivindican, comparten y muestran otras maneras de ser padres.

Existe, por tanto, una tendencia, e incluso un incremento cuantitativo, del número de hombres, padres, que se implican en los cuidados. Si bien, aún, a nivel general, la participación de los hombres en la esfera reproductiva dista mucho de ser igualitaria. Las mujeres siguen asumiendo, en España, la mayor parte del trabajo doméstico y de los cuidados. En general, los hombres no están tan interesados en este tipo de trabajo porque no proporciona estatus, poder ni privilegios. Sin embargo, cada vez más hombres descubren que, especialmente el trabajo de cuidado de los hijos e hijas, proporciona otros tipos de satisfacciones, como la vinculación emocional-

En nuestra sociedad, el aumento de las parejas de doble ingreso está directamente relacionado con el aumento de la participación de los hombres en los cuidados. Pero, además, los cambios en la esfera laboral que algunos casos implica una mayor inestabilidad y flexibilidad de las relaciones laborales, los espacios y los tiempos ponen en cuestión la ecuación masculinidad y trabajo. Si bien los hombres no abandonan su rol de proveedor económico, al no ser ya los únicos proveedores y, a veces, ni los principales, construyen su identidad, o la amplían, incorporando otras facetas. Algunos, se convierten, también, en proveedores de cuidados.

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Desatarse el nudo de la corbata del patriarcado

Publicado el 8 Abril 2016 en General, Los hombres ante la igualdad, Paternidad Igualitaria |

Eldiario.es

José Antonio Ojeda García. Miembro de Ahige.

El pasado 19 de marzo, celebró su Día del Padre igualitario, reivindicando el derecho a vivir y disfrutar de tener hijos, implicándose en su cuidado, educación y crianza, compartiendo en corresponsabilidad con las mujeres

“La corbata del patriarcado tiene un nudo tan apretado que ahoga. Desde Hombres por la Igualdad de Canarias (Ahige) les proponemos que se lo aflojen, que desaten el nudo, que se liberen de creencias y de tópicos que lastran su bienestar”, explica José Antonio Ojeda García, al frente de la asociación en las islas a día de hoy. La metáfora, muy simbólica y plena de significado, se le ocurrió a Néstor Bolaños Paz, un joven psicólogo que explica cómo “las corbatas denotan estatus y sobriedad. Ejemplifican los mandatos de género con mucha claridad, son una trampa, una soga que separa a la cabeza del cuerpo; a la razón del instinto. El padre tradicional es el cabeza de familia, un ser al que no se le permiten emociones como la alegría, la fragilidad, la cercanía, la ternura, el comprmiso. Desde Ahige queremos recuperar esa capacidad y asumir el trabajo doméstico como propio, para completarnos y hacernos mejores hombres, mejores padres, en definitiva, mejores personas”.

Ojeda, padre y abuelo a sus 54 años, hombre de campo, espíritu joven e ideas muy claras, anima a sus congéneres a liberarse de tan pesadas mochilas y a que se embarquen en otros roles, opuestos a los heredados de una cultura patriarcal que por desgracia sigue muy activa. Explicarles los beneficios personales de implicarse en las tareas domésticas, de compartir la crianza y educación de hijos y nietos o de entrenarse en el cuidado cotidiano de otras personas forma parte de su tarea habitual en los grupos de hombres que organiza Ahige. Unos espacios de diálogo y confidencias donde afloran -con notable dificultad inicial- los miedos, inquietudes o vergüenzas de sus participantes, poco acostumbrados a desnudar su alma ante otros, a expresar emociones y sentimientos que teóricamente les están vedados. Unos grupos a los que asisten varones que un buen día decidieron rebelarse contra el modelo aprendido de lo que debe ser un hombre.
De moderarlos sabe mucho el también psicólogo Pedro Unamunzaga Falcón, que forma parte de la organización desde sus inicios y trabaja activamente en sus proyectos y programas. En Ahige les enseña a romper moldes heredados, seriados, para crearse uno nuevo, propio, más humano, más justo, más satisfactorio y en absoluto frustrante. Un molde hecho a la medida de las necesidades, deseos e ilusiones de cada uno.

Buscando un camino social estructural

“Cada hombre es una revolución interior pendiente, reza uno de los lemas de la entidad. “A los grupos se viene a trabajar lo personal; a cuestionar la cultura que han recibido. Y la resistencia al cambio es grande al principio -explica- porque, sobre todo cuando ya son mayores, no se ven haciendo otra cosa distinta de lo que llevan viviendo décadas, que es ser proveedores. Aprender que se puede ser cuidador, y que serlo además te hará muy feliz, reivindicar por convicción propia ese espacio privado… no es tarea sencilla. Los hombres no terminamos de asumir los beneficios que supone cuidar. Ni siquiera nos cuidamos a nosotros mismos. Y por ahí empieza todo”, explica.

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