Publicado por el 2 enero 2015 en General |

Escrito por Paco Abril  en la Revista de AHIGE. Hombres igualitarios

En términos generales, la coeducación se ha centrado en la visibilización del conocimiento de las mujeres en el currículo y la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Últimamente, sin embargo, con el nacimiento de grupos y asociaciones de hombres por la igualdad y una mayor sensibilidad política, se está haciendo hincapié en la necesidad de incluir a los hombres y los chicos en la coeducación.

 

En el documento aprobado en la 48ª sesión de la Comisión de la Situación de las Mujeres de las Naciones Unidas, de Marzo de 2004, los gobiernos participantes acordaron una serie de medidas para incluir a los hombres y los chicos en la consecución de la igualdad de género.

Entre otros, la educación, tanto formal como informal (lo que llamamos “educación en el ocio”), es uno de los ámbitos clave para la transformación de las masculinidades y para avanzar hacia la igualdad. Se recomienda el trabajo de revisión de los roles y estereotipos de género, especialmente con los chicos pero también con el profesorado y la prevención de la violencia y la homofobia.

La escuela, aunque es una de las instituciones más igualitarias, también es una transmisora del sexismo de nuestra sociedad. Mucho de los contenidos y valores que se enseñan, así como la forma de hacerlo contribuyen a consolidar la discriminación sexista y la hegemonía del paradigma masculino, mediante la interiorización de unas pautas de conducta que ocultan el valor de las expresiones y las aportaciones femeninas y de las masculinidades alternativas en el curriculum. Asimismo la escuela valora más la competencia, la agresividad, el deseo de destacar, la indiferencia ante las dificultades o los problemas de los compañeros/as. Por el contrario, las actitudes de cuidado, más vinculadas al paradigma femenino, están más devaluadas.

Persiste también cierta confusión entre el profesorado y las administraciones educativas cuando se habla de coeducación como un eje vertebral de la formación del alumnado. Se cree que es un tema del pasado que está superado cuando de manera generalizada se instaura la escuela mixta con un currículo unificado. La identificación entre escuela mixta y coeducación hace que gran parte del profesorado y de las personas dedicadas a la pedagogía manifiesten su convencimiento de que no hay sexismo en la enseñanza: la coexistencia de chicas y chicos en los mismos centros, donde reciben unos mismos contenidos sin diferenciación, parece garantizar una igualdad entre los dos sexos. La coeducación es mucho más que todo eso. Debe ser un proceso intencionado y continuo de intervención que cuestione las formas de conocimiento socialmente dominantes. Implica, por tanto, una profunda reflexión sobre la estructura de la enseñanza: la organización de los centros, las relaciones, la comunicación, los contenidos y materiales curriculares.

Se pretende así superar el sexismo y el androcentrismo y aportar la visión de las mujeres y de las «nuevas» masculinidades.

 

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