Publicado por el 11 mayo 2018 en Grupos de hombres, Los hombres ante la igualdad |

Juan luis Pavón . El Correo de Andalucía

“A mí me ha salvado y me ha perdido el hecho de no haber dejado de ser nunca un militante, sin adscripción política de un partido u otro, porque eso ha hecho que no me calle nunca nada. Aunque me cueste perder el trabajo e impedirme ganar dinero”. Los 66 años de biografía de José Angel Lozoya son un enorme cúmulo de experiencias donde percuten entre sí legalidad y moralidad, política y justicia. Los desequilibrios entre hombres y mujeres en nuestra sociedad, dentro y fuera del sexo, son el tema de máxima actualidad y controversia en las últimas semanas, por el caso de los cinco sevillanos conocidos como ‘La Manada’. La polémica sobre el machismo en España se ha convertido en noticia de alcance internacional. Y fue en Sevilla, con José Angel Lozoya, donde se pensó por vez primera en articular un Foro de Hombres por la Igualdad.

Nació en Valencia en 1951. Fue el segundo de los ocho hijos en una familia cuya madre era modista y su padre guardia civil, como quinta generación familiar con tricornio. Había entrado con 14 años, justo al terminar la guerra incivil donde su padre murió. Y en 1942, otro agente de más edad le desveló que su madre no le había dicho la verdad cuando quiso protegerlo del hambre y la represión: no lo habían matado los ‘rojos’ sino que lo habían fusilado los sublevados franquistas. Pedro Lozoya Cué, con 18 años, decidió darse de baja y dedicarse a la lucha contra la dictadura, tanto en la clandestinidad sindical, que le supuso múltiples despidos y periodos en prisión, como después desde el exilio en Holanda. Fue de los impulsores de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) desde España y de UGT desde el exilio. Tras la muerte de Franco, fue amnistiado, readmitido en la empresa de los tranvías y autobuses de Valencia, y presidió su fundación. Durante el golpe del 23-F en 1981, Milans del Bosch ordenó poner un tanque delante de la ventana de su despacho.

Nuestro entrevistado, José Ángel Lozoya, vivió una infancia de familia felizmente unida ante la adversidad, afrontando noches sin nada que comer. Su primer trabajo, en 1966, fue de botones en un banco. Tenía 14 años y a los pocos meses se fueron al exilio, afincándose en la ciudad holandesa de Dordrecht, entre Rotterdam y Breda. Cuando cumplió 15 años, entró en la escuela de aprendices de una factoría metalúrgica. Así comenzó a ganarse la vida, logró en esa empresa el rango de oficial de primera ajustador-montador. Aprendió rápido la lengua neerlandesa, ayudó como intérprete a muchos emigrantes españoles y comenzó su actividad política desde las Juventudes Socialistas en el exilio.En Francia conoció a jóvenes socialistas diez años mayores que él como Felipe González.Ya emancipado de sus padres, regresó a España en 1971 y creó en Valencia, trabajando en fábricas del metal, la estructura clandestina del PSOE y de UGT, que era inexistente.

La primera vez que estuvo en Sevilla fue en enero de 1972. La televisión holandesa le localizó para ofrecerle trabajar como intérprete de un equipo del programa de investigación ‘Tras lo nuevo’. Querían viajar por España de modo secreto para hacer dos reportajes: sobre el giro progresista de la Iglesia española con el cardenal Tarancón al frente, y sobre la dimensión del PSOE como fuerza política dentro del país. Hicieron muchas entrevistas, por un lado a teólogos como José María González Ruiz, y al cura obrero de una parroquia de las ‘casitas bajas’ erigidas para los damnificados por la riada del Tamarguillo en 1961, que también ejercía de corrector en ‘El Correo de Andalucía’. Por otro lado, a dirigentes del partido como Felipe González, Pablo Castellano o Enrique Múgica. Tras la emisión del programa en Holanda, sufrió su primera detención en Valencia y su primer juicio ante el Tribunal de Orden Público.

Participó en 1974 como delegado de Valencia en el Congreso que en Suresnes (Francia) propició el relevo generacional en el PSOE, asumiendo el control González, Guerra, etc. Pero, disconforme con su decisión de introducir directamente para mandar en el partido en Valencia al jurista José Luis Albiñana, fue depurado por el comité ejecutivo. Antes de morir Franco en 1975, José Angel Lozoya pasó a ser militante de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR). Durante los años de Transición, entraron en contacto con él amigas feministas que abogaban por el derecho al aborto y por llevarlo a cabo de modo clandestino. En 1979, le pidieron su piso para meter mujeres y practicarles los abortos. Sin miedo a ser condenado a seis años de cárcel por su complicidad, se implicó más y aprendió a hacerlos, y se convirtió en su modo de tener ingresos.

Desde enero de 1980 vive en Sevilla. Con dos malagueñas de dicho grupo alquiló una vivienda en la calle Mateos Gago y la acondicionaron para practicar en ella los abortos, tres al día. Se llamaba Centro de Planificación Familiar Los Naranjos. Era ilegal y cada vez menos clandestino. Hablaron en Sevilla con casi todos los partidos políticos y sindicatos, y con numerosos foros culturales y sociales, sobre lo que hacían. Acudían de incógnito mujeres desde toda España. Llegó a estar dada de alta en el Colegio de Médicos a través del ginecólogo Manuel Vergara. Tenían apoyo del Hospital Policlínico y de miembros de la cátedra de Ginecología de la Universidad de Sevilla. Publicaban una revista mensual. En octubre de 1980, él y su grupo fueron detenidos por la Policía. Hasta 1989 no se celebró el juicio. Habían cambiado los gobiernos y las leyes, pero no había efecto retroactivo. En primera instancia fueron condenados a cuatro años de cárcel, después el Tribunal Supremo rebajó la pena a un año, y, aunque ya con esa sanción no iban a entrar en prisión, el Consejo de Ministros les indultó.

 

Leer completa

Be Sociable, Share!