Publicado por el 15 Diciembre 2016 en Grupos de hombres |

Editorial de noviembre de 2016. revista hombres igualitarios AHIGE

pasado 21 de octubre tuvo lugar en Sevilla una de las manifestaciones de hombres contra las violencias machistas más importantes de los últimos años. Se conmemoraba el décimo aniversario del primer acto de este tipo, que tuvo lugar también en Sevilla y que marcó un ciclo nuevo de consolidación de nuestro movimiento. Hay que recordar que AHIGE ha venido convocando ese día, el 21 de octubre, ruedas de hombres contra las violencias hacia las mujeres, cada año desde 2007. Recordemos, también, que desde la aprobación de la agenda común de los hombres por la igualdad el 2011 el 21 de octubre es una fecha dedicada a la visibilización de los hombres contra las violencias machistas. Este año las ruedas de hombres, convocadas en su mayor parte por AHIGE, han rozado la treintena en todo el territorio.

Inclusive los hombres de Italia, gracias a los compañeros de “Maschile Plurale”, se han unido a la efeméride, con una campaña paralela esos mismos días, titulada “Prima della violenza” (“Antes de la violencia”). De América latina nos llegan las voces de los colectivos de varones antipatriarcales, que hace poco se manifestaron en Argentina y Uruguay, reuniendo hombres de todo el continente.

La gran manifestación de Sevilla (en cuya preparación los compañeros del Foro de Hombres por la Igualdad –con nuestra colaboración- han sabido ganarse la complicidad de muchos colectivos de la ciudad), así como las ruedas de hombres de estos años, pudiera dar la falsa impresión de que nuestro movimiento es ya masivo y está llegando a su madurez. Creemos que no es así y que nos queda aún mucho recorrido.

Es cierto que desde la Academia (ya antes, pero sobre todo a raíz del Congreso Iberoamericano de Masculinidades y Equidad, del 2011 en Barcelona) cada vez se dedica más atención a los estudios sobre masculinidades, las identidades, las violencias, etc. Son cada vez más numerosos los Seminarios, Jornadas, Simposia, etc sobre este tema. 

Por otro lado, cada vez son mayores los proyectos, programas, talleres dedicados tanto al trabajo con padres como con adolescentes. Se han desarrollado estos últimos años desde plataformas de todo tipo. También nuestra asociación ha contribuido a ello desde su inicio, con proyectos como “IgualES” o la red XAJI, entre otros.

Sin embargo, esta multiplicación de iniciativas (que aún son muy insuficientes ante las tareas que tenemos por delante) no se corresponde con un desarrollo orgánico del movimiento de hombres. Este, aunque está extendido por todo el territorio, está estancado. Su base tradicional, los grupos de reflexión de hombres, se encuentra en retroceso. Y para AHIGE, nacida de un grupo de hombres en Málaga y que siempre hemos dado mucha importancia al trabajo personal que se da en estos grupos, este dato es muy preocupante.

Es cierto que puntualmente aparecen grupos de chicos jóvenes que comparten las ideas feministas y que se movilizan en un momento determinado, pero sin continuidad orgánica. Nos hace falta un relevo generacional en nuestro movimiento. El mundo cambia y los jóvenes sufren en su propia carne también los estragos del patriarcado neoliberal que es nuestro sistema dominante hoy. Y tienen sus propias formas de resistencia y de creación de alternativas. Tenemos que escucharlos y abrir una conversación con ellos sobre el futuro de nuestro movimiento. Por otro lado, son cada vez más las voces que nos advierten del resurgimiento de viejas actitudes machistas entre los chicos, seguramente por una falta de referentes que no encuentran entre los escasos hombres adultos comprometidos con la equidad de género. Necesitamos construir con los más jóvenes nuevos lenguajes, nuevos medios para que las nuevas generaciones avancen hacia la justicia de género.

Nosotros vemos todo esto como una crisis del patriarcado (que a lo mejor también es simultánea con su reforzamiento), que se manifiesta como una crisis de la masculinidad tradicional, que hace aguas por todos lados, pero que también se resiste a desaparecer. No es casual la floración de movimientos neomachistas y nostálgicos, muchas veces con un cariz muy agresivo.

En medio de todo ello, nosotros queremos hacer emerger un deseo de libertad masculina, de una libertad que se base en la igualdad, en la justicia, no sólo en el respeto sino en el aprecio de la diversidad, en el amor. En este camino, aún incipiente, necesitamos manos, corazones, vida. La tarea es ingente, estamos en el inicio y nos falta gente y voluntades. Por eso se impone la reflexión. ¿Cómo lo hacemos? ¿Por dónde empezamos?

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