Publicado por el 28 diciembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

Entrevista a Roy Galán. Nuria Coronado. Publico

El escritor Roy Galán reclama que los hombres cedan sus privilegios, den un paso atrás y dejen de tratar a las mujeres como ciudadanas de segunda.

Hay escritores que solo escriben. Después están los que, como Roy Galán, hacen juegos malabares de palabras que se colocan entre el corazón y la conciencia. Su magia al poner negro sobre blanco es tal que lo que transmite y cuenta se toma cual medicina para recuperar o empoderar al ser que es humano que a veces se olvida de serlo.

Él, como los títulos de sus dos últimos libros es Irrepetible, es La ternura y con ambas cualidades reclama que los hombres cedan sus privilegios, den un paso atrás y dejen de tratar a las mujeres como ciudadanas de segunda.

Proclama la igualdad: “No porque hagamos a las mujeres un favor, sino porque ellas tienen derecho a estar como nosotros.Por eso resulta altamente ofensivo que, a veces, se sienten hombres a debatir sobre los cuerpos o sobre la voluntad de las mujeres. Porque si algo he aprendido de las mujeres es que no pueden (ni deben), ser definidas. Y menos por un hombre. Porque los hombres no podemos decidir qué quieren las mujeres ni qué son las mujeres. Los hombres tenemos que facilitar el espacio y el tiempo necesarios para que las mujeres se conviertan en lo que les dé la absoluta y real gana”.

¿El patriarcado está empalmado?

No es que el patriarcado esté empalmado, es que vive empalmado y además muestra su inmensa erección siempre que puede, sin pedir permiso, sin avisar, en cualquier parte, sin contar con nadie. Podríamos decir que el patriarcado es un exhibicionista, sí, que tiene un público muy fiel que aplaude y vitorea cada uno de sus actos. Esto no sería un problema si el patriarcado no se excitara con la desigualdad entre hombres y mujeres, pero es así como lo hace. Por suerte y gracias a todos los movimientos de lucha se está convirtiendo cada vez más al patriarcado en un impotente que, aunque quiera, no puede.

¿El poder y la historia (donde el hombre manda y gana) sigue siendo su Viagra?

Evidentemente el patriarcado necesita de estímulos para subsistir. Uno de ellos es ese pasado que le da la razón continuamente no porque la tenga sino porque nadie se la ha intentado arrebatar nunca. El poder ha estado siempre en manos de los hombres y son los hombres poderosos los que han escrito la historia. De esta manera se ha configurado una realidad en la que las mujeres, simplemente, no han existido, no han tenido relevancia.

Las voces de las mujeres y su sentir han quedado absolutamente silenciadas por lo que el imaginario colectivo (nuestros referentes), tiene una especie de nebulosa en lo que se refiere a la identificación y conocimiento de aquello que tiene que ver con lo femenino. Existen tantas realidades y amores como mentes en el planeta. Y si las mentes de las mujeres no han sido alumbradas entonces históricamente tenemos una carencia absoluta a la que debemos hacer frente. Es casi una cuestión de justicia, de amor propio, de restitución de todo aquello que no ha sido escuchado. El hombre ha dispuesto, y siempre que lo ha hecho ha sido para ganar, por eso los conflictos siempre se han resuelto a través de las guerras. Las guerras son un fracaso estrepitoso de la humanidad, la ausencia absoluta de empatía en los actos, la incapacidad de entendernos. Muy bien, ya sabemos qué ha pasado hasta este momento mientras los hombres han ostentado el poder. Sería interesante (y necesario) que empezáramos a ver qué pasa a medida que las mujeres van recuperando el lugar en el mundo que por derecho les corresponde.

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