Publicado por el 27 Julio 2017 en Los hombres ante la igualdad |

Ikerketa baten arabera, gizonezkoek drogak gehiago kontsumitzeaz gain, laguntza eskatzea nahiz sufrimendu emozionala adieraztea eragozten duen arau kulturalaren ondorioz, menpekotasunen arriskua areagotzen da

Solo en la provincia canadiense de la Columbia Británica murieron el año pasado 935 personas de sobredosis. Ocho de cada diez eran hombres. Las autoridades canadienses y de EEUU se enfrentan a una epidemia que ya ha causado la muerte a miles de personas a ambos lados del paralelo 49.

Con este duro contexto como telón de fondo, un profesor de la Universidad de Columbia Británica ha centrado sus estudios en una de las estadísticas de la crisis: de las 935 personas que murieron por sobredosis en la provincia en 2016, el 80% eran hombres.

Las investigaciones demuestran que los hombres son más propensos a consumir drogas ilegales, por lo que parece lógico que también sean los más proclives a las sobredosis. Pero el psicólogo clínico Dan Bilsker sostiene que de las estadísticas se desprende también una relación entre la crisis y la masculinidad. Una relación que tal vez ofrezca pistas sobre el aumento de las muertes y las posibles soluciones.

“Creo que no hemos pensado en profundidad o con detenimiento sobre la identidad de los hombres, sobre la presión que ejercemos sobre ellos y sobre lo que necesitamos que sean”, explica Bilsker.

Más muertes que en el peor pico de sida

De acuerdo con los registros del Gobierno canadiense, el año pasado murieron al menos 2.458 personas por sobredosis de opiáceos en todo el país. “Desde que la gripe se cobró la vida de 50.000 personas hace 100 años, el número de muertes es peor que el de cualquier enfermedad infecciosa de Canadá, incluido el pico máximo de muertes por sida”, aseguró a principios de año Jane Philpott, ministra de Sanidad de Canadá, durante una conferencia en Montreal.  Su gobierno ha sido criticado por no hacer lo suficiente para combatir la crisis. Mientras hablaba, un grupo de manifestantes desplegó un cartel que decía: “Mientras ellos hablan, nosotros morimos”.

Según la directora de medicina de Vancouver Coastal Health, Patricia Daly, la diferencia de género en el número de muertes refleja los niveles de abuso de drogas en la provincia, donde el 80% de los adictos son hombres. “Aquí la gente suele hablar de la salud de los hombres”, indica. “Nuestra atención no está puesta en los factores de riesgo para los hombres y ciertamente esta es una de esas cosas. La muerte por sobredosis está afectando principalmente a los hombres, y a hombres en la plenitud de su vida”.

Según Bilsker, esa tendencia hacia los trabajos más arriesgados se agrava por la norma cultural que dificulta a los hombres pedir ayuda o hablar sobre su sufrimiento emocional. “Uno de los usos principales de las drogas es el de acabar con el dolor psicológico. No se trata solo de consumir algo para ponerse eufórico, muchas veces es una forma de escapar del sufrimiento que genera un dolor insoportable”, afirma.

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