Publicado el 18 junio 2014 en Violencia machista | 0 comentarios

¿Otro fútbol es posible?

Nuria Varela

ABC Mundial Brasil

Me declaro desde esta primera línea futbolera en el sentido de que me gusta ese deporte. Me interesa, me divierte y disfruto viendo un buen partido. Justo hasta ahí. Todo lo demás, todo lo que rodea al fútbol me asquea. Desde los padres y madres energúmen@s que insultan al árbitro y a los jugadores del otro equipo en partidos de niños hasta la economía trilera que rodea a los grandes clubes en los que se suceden estafadores y ladrones. Desde que los clubes españoles se llevaran dinero público cuando pasaron a ser sociedades y hubo que “rescatarlos” también, hasta las obscenas cantidades de dinero que se manejan en el traspaso de jugadores. Desde los sueldos de los “astros del balón” hasta esa facilidad con la que se mezcla con los sentimientos patrióticos y patrioteros. Desde las alianzas entre constructores y políticos, hasta la mafia que se mueve en la FIFA y sus grandes acontecimientos. Desde la estafa y consiguiente problema para las familias en la venta de camisetas y equipaciones para niños (que pueden costar hasta 75 euros) y que cambian cada temporada, hasta la violencia con la que con tanta facilidad se rodean los estadios. Y me asquea especialmente el machismo que rodea al fútbol. Esa naturalidad con la que se comportan de forma indigna muchos periodistas -los programas de deportes (que en realidad son de fútbol) de la mayor parte de las radios de este país son una vergüenza-, el potente simbolismo patriarcal de todo lo que tiene alrededor y, especialmente, esa famosa tríada: fútbol, alcohol y mujeres, me parece repugnante.

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