Publicado por el 6 octubre 2016 en General, Grupos de hombres, Los hombres ante la igualdad |

Jhonny Reyes Peñalva. Ahige revista hombres igualitarios.

El fin de semana del 13, 14 y 15 de agosto tuvo lugar en Argentina, más propiamente en la ciudad de Córdoba, el “V Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales”. Un encuentro que venía abarcando solo a los colectivos y organizaciones de varones de Argentina y algunos otros países, pero que en este caso fue el primero con carácter propiamente latinoamericano, incluyendo además organizaciones políticas de la izquierda independiente argentina. Esta intentará ser una crónica desde mi experiencia personal, pero también como integrante del “Colectivo de Varones Traidores de Papá”, al cual pertenezco y dentro del cual buscamos consolidar prácticas que se alejen del machismo, el lesbohomobitransodio[1] evitando que nos victimicemos como, dentro de una clave profeminista y con un horizonte antipatriarcal.

Algo de historia en relación a los encuentros de varones
Estos encuentros se vienen sucediendo desde 2012, de parte de varones, organizados e independientes, de diversas orientaciones sexuales, por lo general con cercanía a “las izquierdas” y de diversas creencias espirituales (aunque son claras las posiciones anticlericales), hasta ahora en Argentina. A nivel general, hay ciertas características que permiten hablar de varones que buscan cuestionar la heteronorma[2], que participan en organizaciones de base, dentro de ciertas prácticas de lo que se denomina la izquierda independiente en Abya Yala, y tienen la autonomía / independencia de las instituciones del Estado como una de sus características más destacadas.

Dentro de esta amalgama de varones hay cuestiones en común que son las que trazan un camino cuyo recorrido busca ser común:

  • la mayoría de estos varones reconocen al movimiento feminista como una de las influencias importantes de sus vidas,
  • se oponen a la intervención de la iglesia en el Estado,
  • defienden fuertemente el aborto y
  • cuestionan al clásico macho heterosexual de toda la vida, viviendo de forma disidente al modelo del macho, en diferentes matices, pero que pueden ir desde el uso de la conocida falda, maquillaje en ojos y labios, pendientes, a ropa que pone en juego todos los prejuicios heteronormativos para habitar las calles desde lo que algunos llaman “desobediencia marica”.

 


La mayoría de estos varones reconocen al movimiento feminista como una de las influencias importantes de sus vidas; se oponen a la intervención de la iglesia en el Estado; defienden fuertemente el aborto y cuestionan al clásico macho heterosexual de toda la vida, viviendo de forma disidente al modelo del macho.


También encontramos varones de organizaciones de izquierda que no participan de la democracia formal que buscan de manera prefigurativa[3] anticipar la sociedad anhelada desde sus prácticas, que podríamos reconocer en algunas organizaciones libertarias, por ejemplo.

Los hay que hablan desde las masculinidades desarrollando una postura más académica, o quienes hablan desde un lenguaje más callejero, con la urgencia de los territorios y de poner el cuerpo directamente en un sistema que moldea machos bajo la amenaza de anularte o dañarte.

Están quienes trabajan en violencia y quienes viven esa violencia. Nos encontramos a gente que hace del arte su activismo y parten de su trabajo en las áreas de educación, salud o trabajo una herramienta para la transformación social.

Mi experiencia como integrante del Colectivo de Varones Traidores de Papá

Quiero hablar brevemente de “Traidores de Papá”. Somos un grupo de personas que nos identificamos como varones (por el momento) y que desde principios del 2014 nos venimos juntando de forma casi semanal (salvo algunas razones de fuerza mayor o los descansos de nuestros trabajos). Comenzamos a hacerlo con la idea de trabajar nuestros machismos, de ser menos jodidos y más humanos, con el convencimiento que no lo hacemos porque seamos unos tipos “cool”, sino porque nos reconocemos ejerciendo privilegios de vivirnos como varones en este capitalismo patriarcal. Entendemos que para lograr el mundo que queremos, es urgente asumir las interpelaciones que nos realizan los feminismos, intentando ir por caminos que vayan en un mismo sentido que el movimiento feminista, pero sobre todo poniendo nuestro énfasis en hablar, dialogar y confrontar con otros varones, antes que buscar un lugar de protagonismo o reconocimiento, dinero, e incluso sexo.

Comenzamos a reunirnos en instancias a las que llamamos “cómo estamos”, porque tenían esa lógica. Se trataba de hablar de nuestros miedos, esperanzas, retrocesos, cambios en relación a nuestros comportamientos, palabras y vivencias patriarcales. Intentamos desconectarnos del sistema de las formas que podamos encontrar y, a partir de lo que construimos, contagiar en otros varones la desobediencia a la ideología del machismo, que despedaza, explota, viola, mutila, mata mujeres cada día. Reflexionamos que la gran mayoría de quienes matamos, explotamos, violamos, mutilamos somos varones (no nos contamos por fuera nosotros, no podríamos). Incluso entre varones, somos los varones los grandes devastadores del mundo.

Como decía, comenzamos con esas reuniones “cómo estamos”. Luego pasamos a tener otro tipo de reuniones, las reuniones “políticoafectivas”, en las que hablábamos de temas más “abstractos”, relacionados no tanto con nuestra experiencia íntima sino con los temas que nos preocupa trabajar y hacer algo de cara a lo público: varones en el feminismo, cómo confrontar a varones en la vida cotidiana, qué posición tomar en relación a determinados temas, qué prácticas liberadoras nos vamos dando que nos alejen de las clásicas actitudes patriarcales. Intentamos hacerlo sin competir, sin juzgarnos, pero tampoco siendo condescendientes con nosotros. En otras palabras, nos apoyamos para cambiar.

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