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Concienciación, participación e implicación de los hombres en pro de la igualdad de mujeres y hombres

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20-21octubre miles de hombres se manifiestan contra violencia machista en 35 ciudades

Publicado el 19 octubre 2018 en General, Los hombres ante la igualdad |

Tribuna feminista

La Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE) convoca ruedas de hombres contra la violencia machista en más de 35 ciudades de toda España

La Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE) y diferentes grupos de hombres feministas han convocado ruedas de hombres contra la violencia machista en más de 35 ciudades españolas.

Desde hace diez años el movimiento de hombres por la igualdad convoca al público masculino a participar en estas concentraciones, siempre alrededor del 21 de octubre, para que visibilicen su rechazo de la violencia machista.

La rueda es un acto simbólico en el que un grupo de personas forman un círculo alrededor de un gran lazo blanco en cuyos bordes se encienden velas. Además, se leerá un manifiesto de rechazo al machismo y de apoyo y recuerdo a las víctimas. El acto terminará guardando un minuto de silencio.

La entidad quiere sumar el apoyo del público masculino a la lucha contra la violencia machista porque, como se repite en los lemas de estas concentraciones, “el silencio nos hace cómplices” y “el maltrato es incompatible con la crianza”.

Se han convocado 35 ruedas de hombres organizadas mayoritariamente por la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género. Se desarrollarán la mayoría de ellas entre el 20 y 21 de octubre en diferentes ciudades de las provincias de Alicante, Barcelona, Cádiz, Cantabria, Ciudad Real, Huelva, Las Palmas, Lleida, Madrid, Málaga, Tenerife, Toledo, Valladolid y Vizcaya.

En Madrid, la concentración será el viernes 20 de octubre a las 19:00 en la Puerta del Sol.

En algunas ciudades llevan ya diez años organizando ruedas de hombres, un tipo de concentraciones que se han extendido también por toda Latinoamérica especialmente Argentina, Uruguay, Brasil, Ecuador y Chile.

Orígenes del 21 de octubre

El 21 de octubre es un símbolo para el movimiento de hombres por la igualdad ya que en 2006 se organizó en Sevilla la primera manifestación de participantes exclusivamente masculinos contra la violencia de género, en el marco de un encuentro estatal.

Con todo, no fue hasta el 2011 con la “Declaración de Barcelona” cuando las entidades de todo el territorio español situaron el 21 de octubre como el día en el que los hombres se visibilizan contra la violencia machista. En la actualidad, el de los hombres por la igualdad se ha convertido en movimiento social en crecimiento que ha permitido que haya ruedas de hombres contra la violencia machista en todo el Estado español y en diferentes países latinoamericanos.

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El 70% de las personas con un trabajo parcial involuntario son mujeres

Publicado el 11 octubre 2018 en General |

RYAN MCGUIRE

CTXT

Durante la crisis, las diferencias de género en el mercado laboral comenzaron a nivelarse. Después, con la recuperación, volvieron a crecer, demostrando que la participación de la mujer en el trabajo remunerado se sigue caracterizando principalmente por rasgos como los bajos salarios, la discriminación salarial y la desigualdad. Estas son las principales conclusiones del estudio Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa, publicado recientemente por Oxfam. Según la organización, las malas condiciones que las mujeres afrontan en el trabajo se manifiestan en cuestiones como las jornadas parciales forzadas: el 70% de las personas que se encuentra en estas condiciones en España son mujeres.

El estudio de la ONG advierte que esta no es una tendencia exclusiva en nuestro país, sino que toda Europa arrastra problemas similares cuando se trata de discriminación y trabajo precario, incluso con peores ratios: las mujeres del continente tienen el doble de posibilidades que los hombres de tener un empleo a tiempo parcial de forma involuntaria. Esto es, que no han podido encontrar otra opción o se han visto obligadas a trabajar en horario reducido.

Algo, la involuntariedad, que además es tremendamente común: cerca del 75% de los trabajadores con empleos parciales en la UE prefiere tener una jornada completa en su puesto. Teniendo en cuenta que cerca del 80% de estos trabajadores, los de jornada reducida, son mujeres, se puede deducir el importante peso femenino en la combinación a lo largo del continente: en Francia, ellas son cerca del 76% del total de población trabajadora a tiempo parcial no deseado. En Italia, casi un 70%. En Reino Unido el porcentaje asciende al 59,5%.

Según Oxfam, este tipo de trabajos de pocas horas se concentra en actividades mal remuneradas de ámbitos como los servicios, las ventas, los trabajos administrativos o los servicios técnicos –seguridad, centralitas, servicios de limpieza, mantenimiento, etc–. En muchas de ellas las mujeres son mayoría: representan casi el 56% de la fuerza laboral de la industria de la hostelería, la restauración y el turismo en España, y cerca del 88% de las personas que trabajan en el hogar o en cuidado.

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Crearon en la escuela un taller para “sacarse” el machismo y entender que el “no es no”

Publicado el 10 octubre 2018 en General, Los hombres ante la igualdad |

Miriam Lewin

Tienen entre 14 y 17 años y reflexionan sobre las nuevas maneras de ser varón. Lo hicieron para acompañar el proceso de sus compañeras feministas y abandonar las conductas machistas que les enseñaron desde chicos.

Se los ve pasar, entusiasmados, codo a codo con las pibas. Algunos llevan las uñas pintadas, el pelo teñido de colores, piercings, tatuajes. Son los nuevos varones, los que no dieron por sentado que no es de hombres llorar, los que son capaces de regalarles a sus hermanitos muñecas y de vestirse con pollera por gusto o para protestar, los que lavan los platos, los que hablan con lenguaje inclusivo. Son los que aceptan un no por respuesta y no insisten. Los que no se sienten amenazados por el poder de las mujeres. No les parece mal que se pueda amar a cualquiera, sin que importen sus genitales, y edifican día a díauna masculinidad diferente.

 

Son alumnos del María Claudia Falcone -un colegio público de Buenos Aires- y sintieron la necesidad de cambiar. Probablemente la ola feminista, el “empoderamiento de las pibas”, les haya hecho tomar conciencia de que ellos también tenían que modificar su forma de ser varones para acompañar ese cambio. Se reúnen cada dos jueves o viernes al mediodía, cuando se encuentran el turno tarde y el turno mañana, en un aula común, en el salón del centro de estudiantes o en el patio. El primer encuentro del Taller de Nuevas Masculinidades, como lo llamaron, tuvo quince participantes. El segundo, más de veinticinco.

Francisco ‘Pancho’ Martínez empezó a cuestionarse sus propias actitudes del día a día con las que no se sentía cómodo, aprendidas desde muy chico en su casa o en la calle. No le gustaban y le parecía que chocaban con sus ideales. La salida lógica fue consultar con sus compañeras, que estaban comprometidas con la movida del Niunamenos y el aborto legal. “Estamos en unasociedad patriarcal y machista y hay siempre situaciones y comentarios que yo sentía que no iban más. No a todos los varones les pasaba lo mismo. Pero a mí y a otros, por dar un ejemplo, las situaciones de acercamiento forzado en el boliche nos ponían incómodos”, recuerda.

Sebastián González estaba en séptimo grado cuando se dio cuenta de que las chicas estaban cambiando y que no se callaban. De a poco, hablando con ellas, se fue informando y fue aclarando dudas. Los comentarios machistas que siempre se daban en reuniones de amigos, las formas de tratar a las mujeres: sentía que “no iban más”.

Lucas ‘Chon’ Colagiovanni, también, como los otros, empezó a notar que sus compañeras estaban comprometiéndose con el feminismo y que él como varón, tenía que dejar atrás actitudes equivocadas y acompañar el proceso.

Lucas Naón dice que hasta el año pasado (tiene 15 años) era “muy machista” porque había crecido en una familia que lo era. Llegó de Bariloche y se hizo amigo de Pancho y de Sebastián. Los escuchaba hablar de feminismo, veía a sus amigas nuevas y decidió informarse y no quedarse atrás. “Googleaba textos feministas y leía lo que aparecía. Leía y aprendía”, explica.

El de la idea de armar un taller fue Francisco. Se conectó con compañeros del colegio Nicolás Avellaneda -también público- que ya había empezado con una experiencia similar, pero con otro nombre. “Se llamaba algo así como Varones antipatriarcales. Estaba buenísimo. Era lo que necesitábamos. Lo hablé con una compañera, discutimos mucho. Decidimos que fuera solo para varones. No copiamos el material que ellos usaban, lo reformulamos. Le dimos el punto de vista de las pibas, que son las que sufren el machismo todos los días. Nosotros nacimos, nos dijeron que éramos varones y nos condenaron a reproducir el sistema”, sostiene.

Nadie se tenía que quedar afuera, se iba a abarcar a todos, no se condenaría a nadie por su pensamiento. Se llamaría a los que creían que “con las chicas, ahora, no se puede hablar más, porque enseguida te marcan si dijiste algo mal” y también a los que tenían miedo. La propuesta era empezar a cambiar. Lucas y a Sebastián “son dos muy buenos aliados”, señaló. No se equivocaba. En la primera charla, cuando escucharon el proyecto “explotaron de felicidad”.

La primera convocatoria fue un éxito. Hablaron durante dos horas y media. Algunos chicos revelaron que habían cometido abuso sexual o escrachos (habían difundido imágenes de esos abusos por las redes). Se habían acercado buscando modificar sus actitudes. “Les preguntamos cómo eran sus vidas antes, qué se les había pasado por la cabeza para hacer eso, por qué lo habían hecho, si le habían pedido perdón a la víctima. Vemos juntos qué es lo que cambió. Primero, nos deconstruimos, buscamos sacar toda la construcción machista que tenemos y, a partir de ahí, empezar a reconstruirnos de manera menos tóxica, más sana”, dice Francisco.

Sebastián explica que al principio se sienten sorprendidos, pero entienden a esos pibes porque a los varones “nos implantan un montón de cosas”. Los acompañan, tratan de que se den cuenta de que lo que hicieron no está bien.

No es no

¿Pero cómo son las nuevas formas de relacionarse de chicos y chicas? ¿Cómo es el levante actual? Se ríen. Contestan que ese término no se usa más, que es horrendo. “No existe una manera especial de relacionarse. Lo hacemos con el mismo respeto que se merece cualquier persona, independientemente de su género. Una palmada o un beso son un abuso”.

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La mujer en el cine: el trofeo del héroe

Publicado el 3 octubre 2018 en General |

Madrid, 2 oct. 18. AmecoPress.- En muchas ocasiones el cine ha ayudado a eliminar los prejuicios de la sociedad, pero mitos como el del “amor romántico”, muy recurrente en la ficción, ofrecen a la población adolescente una idea equivocada y machista del amor. Además, el 87% de las personas guionistas son hombres, algo que fomenta la representación de los habituales tópicos femeninos y la sexualización de las mujeres.

En la sociedad actual, el cine es uno de los medios con mayor capacidad de difusión. Desde sus orígenes ha tenido la habilidad de cambiar actitudes, estilos de vida y pensamientos de la sociedad, influyendo así en nuestra percepción de la realidad y en nuestras pautas de consumo, determinando lo que está “de moda” o lo que “está bien”.

El cine es capaz de eliminar prejuicios y fomentar la aceptación de lo diferente. Por ello, si el cine ofrece una visión positiva de algún colectivo o conducta, los espectadores y las espectadoras acabarán aceptando esas cuestiones.

Por ejemplo películas como “Brokeback Mountain” ayudan a que la homosexualidad deje de ser un tabú. También se ofrece una nueva visión sobre la ruptura familiar e incluso sobre el adulterio en cintas como “Memorias de África” o “Los puentes de Madison”. O sobre la eutanasia con filmes como “Million Dollar Baby” o “Mar adentro”.

A pesar de esos filmes, hoy en día la mayoría de las películas se centran en los asuntos de blancos, no transgénero, heterosexuales, masculinos y sin discapacidad alguna. Se supone que el cine es el reflejo de la sociedad, por ello es muy importante que se adopten medidas inclusivas de género, raza o sexualidad, entre otras.

El cine adolescente y la violencia machista en la juventud

Si el cine influye en la sociedad, lo hace aún más en la población adolescente. Películas como “Tres metros sobre el cielo” ofrecen a las adolescentes una idea del amor en el que todo vale, en el que si no duele o si no hay celos no es amor, en el que hay que acatar todo lo que diga su pareja por miedo a que las dejen. De esta manera se representa una idea de dependencia y unas prácticas amorosas que pueden llegar a ser tóxicas y que son dañinas para la mujer e incluso para el hombre, puesto que se transmite la idea de una masculinidad alfa que los adolescentes creen que deben asumir.

Muchas jóvenes en la actualidad creen firmemente en el mito del “amor romántico”, uno de los más peligrosos. Esta idea asegura que el amor es capaz de reformar a los “chicos malos”. Lo que termina justificando toda clase de comportamientos violentos, supuestamente, por amor.

Este modelo se suma a los mitos de “la media naranja” o “el príncipe azul”, que contribuyen a reforzar los roles de género creando mujeres pasivas, frágiles y delicadas, y hombres activos, protectores y dominantes, promoviendo de esta manera la desigualdad entre hombres y mujeres.

La representación de las mujeres en el cine

La vertiente más predominante, genérica y habitual en el cine siempre ha sido representar a las mujers en roles de subordinación asignados por una sociedad patriarcal y desigual. De esta manera, los protagonistas de las películas son mayoritariamente masculinos y representan ese concepto de héroe salvador de la humanidad. Tal y como afirma María Castejón, Doctora en Historia, profesora, investigadora y crítica de cine, “los roles de las mujeres en el cine se han basado en esperar a ese héroe para finalmente ser su trofeo”.

Aunque también podemos encontrar gloriosas excepciones de mujeres heroínas con papeles protagonistas como Escarlata O’hara (“Lo que el viento se llevó”) y en el cine actual con Katniss Everdeen (“Los juegos del hambre”), Diana (“Wonder Woman”), Furia (“Mad Max: Fury Road”), “Thelma y Louise” o “Frida”. También en películas de animación como “Brave” o en las series “Big Little Lies” o “El cuento de la criada”.

Muchas jóvenes en la actualidad creen firmemente en el mito del “amor romántico”, uno de los más peligrosos. Esta idea asegura que el amor es capaz de reformar a los “chicos malos”. Lo que termina justificando toda clase de comportamientos violentos, supuestamente, por amor.

Este modelo se suma a los mitos de “la media naranja” o “el príncipe azul”, que contribuyen a reforzar los roles de género creando mujeres pasivas, frágiles y delicadas, y hombres activos, protectores y dominantes, promoviendo de esta manera la desigualdad entre hombres y mujeres.

La representación de las mujeres en el cine

La vertiente más predominante, genérica y habitual en el cine siempre ha sido representar a las mujers en roles de subordinación asignados por una sociedad patriarcal y desigual. De esta manera, los protagonistas de las películas son mayoritariamente masculinos y representan ese concepto de héroe salvador de la humanidad. Tal y como afirma María Castejón, Doctora en Historia, profesora, investigadora y crítica de cine, “los roles de las mujeres en el cine se han basado en esperar a ese héroe para finalmente ser su trofeo”.

Aunque también podemos encontrar gloriosas excepciones de mujeres heroínas con papeles protagonistas como Escarlata O’hara (“Lo que el viento se llevó”) y en el cine actual con Katniss Everdeen (“Los juegos del hambre”), Diana (“Wonder Woman”), Furia (“Mad Max: Fury Road”), “Thelma y Louise” o “Frida”. También en películas de animación como “Brave” o en las series “Big Little Lies” o “El cuento de la criada”.

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¿Qué tienen en común los maltratadores y asesinos de mujeres?

Publicado el 28 septiembre 2018 en General, Violencia machista |

Coral Herrera Gómez

Los hombres que asesinan a sus novias, ex novias o esposas tienen varias cosas en común, aunque tengan edades muy diferentes, pertenezcan a diferentes clases sociales y religiones, y vivan en puntos muy distantes del planeta:
-No están locos, ni son enfermos: matan porque son machistas y violentos .
-Creen que les mueve el amor, pero en realidad les mueve el odio. Confunden ambos términos porque son sentimientos muy fuertes, pero en realidad ninguno de ellos tiene capacidad para amar, para querer, para cuidar a nadie.
 – Castigan a las mujeres porque no saben aceptar las derrotas, ni entienden que las historias de amor empiezan y acaban, son incapaces de aceptar con humildad que todos somos libres para quedarnos o para irnos, y que las mujeres también lo son.
-Son hombres profundamente obedientes al patriarcado, y no toleran la insumisión ni la rebeldía femenina al papel que nos ha tocado durante siglos. Son soldados del patriarcado, lo interiorizan, lo defienden, lo imponen, y lo asumen sin cuestionarlo.
-La mayoría no trata a las mujeres como compañeras, sino como enemigas, y no disfrutan de las relaciones porque creen que el amor es una guerra.
-Su masculinidad frágil está en su punto de vulnerabilidad más alto. Cuanto más inseguros se sienten, más violentos son.
– Destrozan la autoestima a sus víctimas para hacerles más vulnerables y dependientes. Usan mucho la culpa para que aguanten más tiempo los malos tratos.
– Creen que son dueños de su pareja y que por tanto pueden disponer libremente de la vida de ella.
-Aman y defienden su libertad, mientras reprimen la de sus compañeras. La mayoría tiene muy claro que la monogamia es para ellas, no para ellos.
-No saben identificar, expresar y gestionar sus emociones, ni saben comunicarlas.
-No saben vivir su dolor sin hacer daño a los demás.
-Sufren un enorme complejo de inferioridad y superioridad con respecto a sus compañeras, se sienten dependientes de ellas y a la vez se sienten superiores.
– Su Ego necesita ser el más importante, y se siente profundamente herido cuando no son los protagonistas absolutos, cuando no están en el centro de la atención de la otra persona, cuando les desobedecen, cuando les traicionan, o cuando les dejan de querer.
– Tienen mucho miedo al «qué dirán»: el maltratador no quiere parecer un fracasado, temen que su masculinidad y honor queden cuestionados tras la ruptura de la pareja, tienen miedo a las burlas de los demás hombres si sus mujeres no les obedecen, les son infieles o les abandonan.
-Tienen miedo al futuro y a los cambios, por eso no admiten separaciones ni divorcios: quieren que todo siga igual que siempre, con sus privilegios y con su posición de dominación en la pareja .
-Están muertos de miedo. Tienen miedo a quedarse solos, a que nadie les quiera y les cuide.
-Cuanto más miedo tienen, más rabia sienten ante todo aquello que no pueden controlar, protagonizar o liderar.
-Instauran un régimen de terror en sus casas para que el miedo de ella sea más grande que el suyo propio. Amenazan, chantajean, hacen dramas, y quieren ser el centro de atención de su víctima, aunque sea haciéndole la vida imposible.
– Se sienten humillados con la libertad de las mujeres para dejar una relación cuando quieren.
– Se sienten impotentes: no pueden modificar la realidad a su antojo ni pueden comprar amor. No pueden tampoco obligar a ninguna mujer a que les ame. No pueden ejercer el control sobre los sentimientos de los demás porque el Amor es radical y hermosamente libre, lo que les llena de frustración porque no pueden hacer nada para retener a una mujer a su lado.
– Se sienten atacados por la revolución feminista que nos está cambiando la vida a millones de personas. Están llenos de rabia, no comprenden los cambios sociales, y creen que cuantos más derechos tienen las mujeres, menos privilegios tienen ellos. Creen que la igualdad les perjudica, y algunos odian profundamente a las humanas del género femenino en general, y a las feministas en particular.
-Se sienten frustrados porque su princesa no es tan sumisa, ni tan sacrificada, ni tan entregada como les prometieron en las películas. Las mujeres buenas no abundan: para la mayoría somos todas malas, mentirosas, manipuladoras, mezquinas, dominantes, crueles y perversas. De ahí la desconfianza que sienten hacia nosotras, pues creen que si se enamoran van a perder su libertad y su poder. Cuando se enamoran, sin embargo, se decepcionan cuando descubren que su princesa es «como todas».

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El homopatriarcado y el capitalismo han matado al Orgullo LGTB+

Publicado el 19 septiembre 2018 en Diversidad sexual, General |

Ruben Serrano  en PlayGround.

“El Orgullo LGTB+ ha permutado en un Orgullo Gay donde manda un homopatriarcado. El capitalismo ha hecho del Pride el producto estrella de un público exponencial: hombres gais blancos de clase media alta con la cartera llena de billetes” #CuántaPluma.

En junio de 1977 tuvo lugar la primera marcha del Orgullo LGTB+ en España. Fue en Barcelona, donde 4.000 personas recorrieron Las Ramblas para exigir que la Ley franquista de Peligrosidad Social no incluyera a los homosexuales. Aparte de gais, lesbianas, familias, activistas y militantes políticos, la marcha la encabezaron personas trans, que fueron las primeras que se enfrentaron a la policía cuando empezaron a dispersarla. 41 años después, la imagen del Orgullo de Barcelona tendrá unos protagonistas muy diferentes.

Las fotografías que circularán este año serán, siguiendo la tónica habitual, las de hombres gais musculados bailando encima de carrozas. Ellos se han convertido en la cara más visible del Orgullo porque, aunque las siglas LGTB+ queden muy bien juntas y den sensación de hermanamiento, hay una que queda siempre más representada que las otras.

Mujeres lesbianas, bisexuales, personas trans y otras identidades de género y orientaciones sexuales están totalmente eclipsadas por el varón homosexual. El Orgullo LGTB+ ha permutado en un Orgullo Gay donde manda un homopatriarcado calcado a la heteronorma. Consecuentemente, el Orgullo se ha convertido en el producto estrella de un público cada vez más exponencial: hombres gais blancos de clase media alta.Muchos eventos están pensados por y para ellos. En nuestro país sólo hay que pensar en destinos como Sitges, Madrid o Barcelona, cuya población masculina se dispara durante la semana del Pride.

No es de extrañar que la manifestación del Orgullo haya mutado en una cabalgata de marcas luciendo banderas arcoiris para intentar sacar tajada. Los grandes nombres del sector textil y de la informática solo se acuerdan del colectivo durante unos días al año. Muchas de estas firmas que hoy ondean los seis colores tienen fábricas en China, Bangladesh, Pakistán o Marruecos donde los derechos LGTB+ son prácticamente inexistentes, además de patrocinar eventos deportivos mundiales en países donde ser gay te puede costar una paliza y hasta la vida. Pura hipocresía. Se han apropiado de una lucha que no es suya para hacer comercio rosa y lucrarse a nuestra cosa. Y lo peor es que nosotros les estamos dejando.

 

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Trump y los hombres “equi-equi”

Publicado el 6 septiembre 2018 en General, Los hombres ante la igualdad |

Miguel Lorente Acosta. Blog Autopsia.

TRUMP Y LOS HOMBRES “EQUI-EQUI” (Machistas de Playa -V-)

La genėtica lo tiene claro, los hombres son XY y las mujeres XX, sin embargo la cultura es capaz de revolucionar las referencias de la biología para, en una especie de mutación social, crear los “hombres equi-equi”.

Son los hombres equidistantes, hombres creados por el machismo para que defiendan sus valores e ideas intentando confundir al resto de la sociedad con el objeto de que no se posicione a favor de la Igualdad y, por tanto, en contra de sus intereses.

Es parte de la estrategia de quienes ocupan posiciones de poder, pues para conseguirlo necesitan contar con el contexto de la normalidad y la credibilidad en sus palabras. Lo hemos visto estos días pasados en Donald Trump cuando, al condenar el ataque neonazi  ocurrido en Charlottesville, mantuvo una equidistancia entre el agresor y su ideología fascista y los manifestantes progresistas atacados. La situación ha sido tan descarada y trascendente que las críticas surgidas a su actitud desde todos los frentes, algo habitual cuando se justifica la violencia que amenaza al conjunto de la sociedad, como suele ocurrir con el neonazismo, lo han obligado a rectificar y a condenar el atentado.

Lo que el machismo hace cada día es algo similar. Los machistas “equi-equi” lanzan siempre que pueden mensajes que equiparan la violencia que sufren las mujeres con las violencias dirigidas contra los niños, los ancianos, los hombres… atendiendo al resultando, pero ocultando las circunstancias y su significado; y luego justifican la violencia de género con argumentos que hablan de que se trata de algo “ocasional”, de unos pocos “hombres malos”, de casos “individuales” relacionados con el “alcohol, las drogas o los problemas mentales”… Cualquier razón es buena para ocultar la violencia de género entre las otras violencias, y así conseguir que no haya posicionamiento crítico frente a ella y que esa normalidad cómplice que crea la cultura no se vea alterada. Y en esa estrategia la equidistancia resulta especialmente útil al transmitir la idea de que importan “todas las violencias”, no sólo una, como intentan hacer creer para presentar al feminismo y la Igualdad como planteamientos egoístas sólo a favor de las mujeres y, en consecuencia, en contra de los hombres.

Y mientras cuenten con la complicidad de lo normal conseguirán que esa equidistancia sea distancia frente a la violencia de género, y proximidad contra el resto de las violencias, puesto que nadie las justifica, ni minimiza, ni tampoco habla de “agresores malos, borrachos, drogadictos, locos…” en esas otras violencias, algo que, como hemos comentado, sí sucede con la violencia dirigida contra las mujeres. Sin esa equidistancia falsa no sería posible que una violencia que ocasiona el 20% de los homicidios anuales en España, y que los produce en “dulces hogares”, fuera de cualquier escenario de delincuencia y criminalidad, sólo sea considerada como problema grave por el 1’4% de la población (CIS, julio 2017). Y eso es lo que ocurre con los 60 hombres que asesinan a sus mujeres desde la normalidad, hasta el punto que el 75-80% de ellas han vivido esa violencia hasta el asesinato sin llegarla a denunciar.

Una equidistancia tan falsa que mientras que no se cuestiona ninguna de las leyes ni medidas dirigidas a combatir el resto de las violencias, ni a sus agresores se les considera víctimas de ellas, la Ley Integral contra la Violencia de Género es atacada sistemáticamente desde la sociedad y algunos foros de la propia administración de justicia, y los hombres (todos) son presentados como víctimas de esa norma.

Esta situación es el resultado de esa aparente equidistancia de los “hombres equi-equi”, una posición nada casual ni accidental, sino una meditada estrategia del posmachismo para potenciar la confusión y con ella la pasividad. Por eso no piden medidas contra las otras violencias, sólo que se quiten las que ya se han establecido para avanzar en la erradicación de la violencia de género. Todo como parte de una manipulación tan burda, y al mismo tiempo creíble por contar con la autoridad de su palabra, que la propia violencia machista que ellos ejercen se presenta como fracaso de las leyes y recursos desarrollados para acabar con ella bajo el mensaje de “siguen matándolas”, como si la promulgación de leyes supusiera un cambio en la mentalidad y en la cultura que da lugar a ella.

 

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Necesitamos poner fin a la invisibilidad intersex en las comunidades queer.

Publicado el 4 septiembre 2018 en General |

Por Hann Lindahl. Traducción: Laura Inter del artículo “We Need to End Intersex Erasure in Queer Communities” de Hann Linda Fuente: https://www.them.us/story/intersex-allyship-101

“Desesperadamente necesitamos un lugar en los espacios queer para sanar y para autoidentificarnos”.

ER DE GREY

La mutilación genital y las clitorectomías infantiles tienen lugar en los 50 estados [que conforman EUA]. Estos procedimientos son realizados diariamente en niñxs intersexuales, quienes nacen con características sexuales que rompen la comprensión social del sexo como algo binario. Algunxs de nosotrxs nacemos con genitales sanos y funcionales, pero un urólogo los puede querer “corregir”, debido a que tienen una apariencia fuera de la “típicamente masculina” o “típicamente femenina”. Otrxs cuentan con diferencias cromosómicas, gonadales u hormonales que aparecen más adelante durante la vida. Hay muchas formas de ser intersexual, pero a todxs nos unen los peligros que enfrentamos: Haber nacido intersexual es experimentar violencia a manos de un sistema médico que tiene la determinación de borrarte, cortando literalmente tus partes intersexuales por el bien de la “normalidad”.

Aunque no todas las personas intersexuales se identifican con la comunidad LGBTQ+ tan solo por contar con un status intersexual, la “I” ha comenzado a aparecer en el acrónimo LGBTQ+. Para algunxs de nosotrxs, la proximidad al acrónimo es una cuestión de seguridad. Cuando lidiamos con miembros de nuestra familia que son conservadores, con gobiernos conservadores, y con doctores que fuerzan nuestros cuerpos dentro de la heteronormatividad, a veces es necesario tomar distancia. Sin embargo, nuestra lucha con la vergüenza y el secreto por ser una minoría sexual, nos dice que las comunidades intersexuales y LGBTQ+ tienen cosas en común. El 75% de los miembros actuales de interACT Youthel único centro nacional (EUA) para jóvenes activistas intersexuales – además de ser intersexuales, se identifican como LGBTQ+.

La pregunta es: ¿Están los espacios queer listos para nosotrxs? Soy una persona queer no binaria e intersexual, y aún busco el lugar al que pertenezco. Existo en un área gris, en algún lugar entre lo cis y lo trans, el cual aún no sé cómo nombrar o navegar. Incluso viviendo en San Francisco, muchas de mis interacciones en espacios queer o trans no intersex, han sido decepcionantes, aisladas, o peor aún, fetichistas. Las historias intersex son poco conocidas en muchos espacios queer. Y cuando lo son, nos arriesgamos a que nuestras identidades sean acaparadas.

Los espacios queer son maravillosos, así como reconocidos por la empatía y apertura emocional de sus miembros. He tenido muchas experiencias positivas, pero la ignorancia lastima. Nunca olvidaré mi primer festival queer, cuando una persona no binaria se me acercó y me dijo: “¡Oh! ¿eres intersexual? Ese es mi argumento favorito”.

Claro, a muchxs de nosotrxs nos encanta destruir los binarios, pero las personas intersexuales no existen para ser argumentos. Ya tenemos suficiente luchando por nuestros propios derechos humanos básicos. No estamos aquí para validar la identidad de alguien. ¡Eres válido con o sin nosotrxs!

En otro evento, escuché por casualidad a una persona trans no binaria diciendo que desearía tener “genitales ambiguos” como en el libro Middlesex, que fue escrito por un hombre cis no intersexual y sin la participación de la comunidad intersex. Este comentario duele. Muchas personas que nacieron con tales diferencias genitales enfrentan trastornos de estrés post traumático, violencia sexual, cicatrices, inhabilidad para tener orgasmos, e infertilidad forzada, todo a manos de la industria médica.

Las personas intersexuales, en especial quienes tenemos traumas relacionados a los tratamientos de normalización forzados, sufrimos de ansiedad. ¿Están nuestros compañeros queer listos para nuestros cuerpos y los traumas que conllevan? Las preguntas y comentarios que nos mantienen despiertos por la noche usualmente provienen de personas en nuestras comunidades queer. Mis amigxs y mis compañerxs activistas intersexuales, lo han escuchado todo.

¿Puedes ser realmente lesbiana si eres intersexual?

Eres intersexual y no binario, así que tu cuerpo coincide con lo que te sientes, así que eres cisgénero.

Necesitas hacer una advertencia sobre “horror corporal”, antes de hablar sobre tu cuerpo.

¿Eres masculino, no binario y tienes pechos? ¿Cómo es que podrías tener una cita romántica?

La industria médica nos dice que somos nuestro diagnóstico; que nuestros cuerpos necesitan ser alterados. La sociedad nos dice que nuestros cuerpos no son nuestros. Muchos de nosotrxs nos preguntamos: ¿Con quien podría tener una cita romántica? ¿Quién me amará? Desesperadamente necesitamos un lugar en los espacios queer para sanar y para autoidentificarnos.

Las comunidades intersex, trans y queer, pudieran ser mejores aliadas. Tenemos mucho en común, y mucho que aprender unxs de otrxs. Las personas gay, lesbianas y trans, históricamente han sido patologizadas como trastornos mentales por la industria de la salud. La intersexualidad es patologizada como un trastorno físico. Enfrentamos dos caras de la misma moneda.

En el caso de las comunidades intersex y trans, los médicos han creado una brecha entre nosotrxs. Lxs niñxs intersexuales son sometidxs a la “normalización” no consensual de sus características sexuales, mientras que las personas trans adultas tienen que luchar con uñas y dientes para acceder a los procedimientos de afirmación de género que si consienten y desean.

De manera inquietante, la World Professional Association for Transgender Health (WPATH), sugiere eliminar los periodos de espera y los requisitos si la persona que está siendo tratada por disforia de género es intersexual. ¿Su razón? “La cirugía genital [para personas intersexuales] es bastante común en la infancia y adolescencia”.

“Si hubiéramos detectado ‘el problema’, no te hubieras convertido en transgénero”, dijeron los doctores a Dominic Luke Wolf, una persona queer, intersexual, trans y no binaria, en referencia a sus características intersexuales.

Las personas transfóbicas a menudo privilegian el estatus intersexual para acceder a los tratamientos de afirmación de género, así que no es de extrañar que varios de mis amigos trans no intersexuales me hayan dicho que “desearían ser intersexuales”. Muchos grupos intersex reciben consultas de personas trans no intersexuales que esperan descubrir que son intersexuales para obtener acceso a los tratamientos que necesitan. Por otro lado, la transfobia se muestra de maneras horribles en la comunidad intersexual. Algunas personas utilizan sus características físicas como argumentos para afirmar que son más “validas”. Todo esto rompe mi corazón, porque todxs somos validxs, y todxs merecemos autonomía corporal.

Es hora de acabar con el esencialismo biológico – por el bien de todxs.

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EZ beti da EZ/ No siempre es NO.

Publicado el 2 agosto 2018 en General |

EZ beti da EZ/ No siempre es NO.

Disfrutemos del verano y de las fiestas con respeto, en positivo, sin agresiones sexuales ni actitudes machistas.

BBJarreradun abestiak. Musika eremuan ari diren emakume apurtzaileak. Kultura matxistari kasurik egin ez eta gorputzen, sexualitatearen, harreman ereduen… inguruko betiko topikoak hautsi eta mezu alternatiboak dituztenak.

Canciones con ActitudBB.

https://open.spotify.com/user/beldurbarik/playlist/5nOPQl8ZNgz49sk4OynV6a

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